miércoles, 18 de abril de 2012

Tercer comunicado en conjunto MIR & FPMR


Dejamos con ustedes un tercer comunicado


40 DÍAS RESISTIENDO LA CACERÍA HUMANA CONTRAINSURGENTE

1. Se han cumplido 40 días de una feroz e inédita operación contrainsurgente en nuestras montañas del Wallmapu por parte de las fuerzas militares y policiales de los Estados argentino y chileno, con el objetivo de aniquilar y desaparecer a nuestros heroicos y ejemplares combatientes de la resistencia popular, Jorge Salazar y Alexis Torres.

2. Esta operación militar contrainsurgente sólo es equivalente en nuestro continente a aquellas ejecutadas por las dictaduras décadas atrás y por las llevadas a cabo hoy en día por el Estado y gobierno de oligarcas y paramilitares en Colombia.

Descontrolados por su odio de clase han llegado a amenazar, atropellar y hostigar a humildes familias mapuche que viven en la zona de búsqueda, han tratado de inculpar a trabajadores guardaparques en base a su pensamiento político y han realizado allanamientos ilegales de innegable carácter represivo.

3. Hacemos directamente responsable a los gobiernos de Argentina y Chile por la vida de nuestros dos hermanos Jorge y Alexis y exijimos una inmediata y clara prueba por parte de estos gobiernos de que nuestros hermanos no han sido capturados y están en calidad de detenidos desaparecidos.

4. Condenamos la política de recompensas impulsada por el gobernador de Neuquén, Jorge Sapag, en sintonía con las que aplica el imperio gringo en sus prácticas terroristas a escala mundial.

Declaramos que quienes se presten para esta vil y miserable política de delatores deberán asumir las consecuencias propias de una acción de esta calaña.

5. Convocamos a nuestro pueblo y sus organizaciones todas a continuar movilizados y en acción permanente en la campaña por la vida y la libertad de estos ejemplares luchadores y combatientes de la resistencia de los pueblos pobres y originarios del continente.

6. Confiamos en la historia de lucha y múltiples batallas ancestrales de nuestros pueblos, en los acumulados construidos en estas décadas como organizaciones revolucionarias, en el camino y marcha conjunta que hemos iniciado y que tanto le duele a la oligarquía, a sus fuerzas represivas fascistas y a los renegados de siempre.

Sólo en el pueblo conciente y en lucha están depositadas nuestras esperanzas y posibilidades de resistir esta criminal cacería humana y que nuestros dos hermanos logren vencer, con su compromiso y voluntad revolucionaria, este desigual combate por su vida y libertad.

¡¡Construyendo fuerza y unidad continental, hasta vencer o morir!!
¡¡Sólo la lucha nos hace libres!!

Frente Patriótico Manuel Rodríguez
Movimiento de Izquierda Revolucionaria

Chile, 18 abril 2012

domingo, 15 de abril de 2012

Lenin hoy.

Una actualización de Zizek

Cuando le preguntan a Zizek qué modelo de sociedad prefiere, contesta: comunismo con un toque de terror. Es obvio que estamos ante un pensador interesante. Muchos aseguran que no hay que tomar a Zizek literalmente. A mí me da la impresión contraria. Su tono de broma genial le permite trascender a los medios y lanzar lo que en realidad es un mensaje serio y contundente. Aunque Zizek lleva más de diez años entre los teóricos culturales más famosos del mundo, es a partir del año 2002 con la publicación de un libro sobre el totalitarismo y otro sobre Lenin cuando adopta, para asombro de muchos, una postura decididamente marxista y leninista. 

Las revoluciones culturales desatadas en el 68, las derrotas de la izquierda en los 80 y el postmodernismo resultante de los años 90 han generado en el espacio situado a la izquierda de la socialdemocracia diversas corrientes de pensamiento que libran una dura batalla por la hegemonía entre la satisfecha intelectualidad académica radical, las organizaciones de izquierda y los movimientos sociales. Entre los principales exponentes de estas corrientes destacan anarquistas libertarios como Chomsky, antiteórico y antiestatista y antileninista; marxistas postestructuralistas como Negri, Hardt y, hasta cierto punto, Holloway, mucho más teóricos pero no menos antiestatistas y antileninistas; demócratas radicales como Laclau, Mouffe o Badiou que abogan por un igualitarismo no necesariamente socialista; y, por reacción, autores como Zizek que levantan de nuevo contra viento y marea la bandera leninista. Ante la resistencia anarquista, la fragmentación foucaltiana de las luchas o la democracia sin emancipación Zizek reivindica el momento revolucionario y la destrucción del capitalismo. Con independencia de las críticas que se le puedan hacer, no cabe duda de que Slavoj Zizek es uno de los autores que más brillantemente ha escrito en los últimos años sobre Lenin y su pertinencia en los tiempos que corren. 

La izquierda en la actualidad se divide en dos grandes grupos claramente diferenciados. Uno abrumadoramente mayoritario que no contempla un horizonte más allá del capitalismo y otro minoritario que sí lo imagina. El principal punto de fricción en el debate teórico dentro del grupo anticapitalista se centra en las condiciones de posibilidad de articulación de un espacio más allá de la democracia liberal. ¿Es posible reformular un proyecto político anticapitalista de izquierda frente al capitalismo global y sus excrecencias irracionalistas, las ultraderechas populistas y los fundamentalismos religiosos? ¿Cómo podemos repetir la proeza de Lenin, quien en un tiempo de desintegración del sistema fue capaz de reinventar el proyecto socialista y generar nuevas coordenadas? ¿Y cómo hacerlo en el actual ambiente generalizado de renuncia a toda esperanza de transformación?

En opinión de Zizek, la referencia a Lenin es inapreciable para distanciarse de cinco actitudes que predominan en la izquierda. La primera acepta la esfera de las luchas culturales ecológicas, feministas, gays, étnicas, nacionales, religiosas o multiculturalistas como el centro de la política emancipatoria y relega la esfera económica -casualmente la decisiva- a un segundo plano o al silencio. La segunda se encastilla en la defensa de las conquistas del Estado del Bienestar, defensa inviable porque ni las clases dominantes apuestan ya por el consenso social ni la base obrera tradicional que integró ese consenso mantiene su fuerza y tamaño. La tercera alberga una ingenua ilusión sobre las potencialidades de la tecnología, especialmente Internet, para la creación de nuevas comunidades y opciones políticas. La cuarta mantiene ortodoxias -como el trotskismo fiel al programa transicional de los años 30- que aplican mecánicamente el mismo patrón a todas las crisis políticas: identifican un supuesto movimiento de clase trabajadora que, carente de una auténtica dirección marxista capaz de vehicular su potencial revolucionario, es invariablemente traicionado por las fuerzas anticomunistas y procapitalistas. Finalmente, la quinta actitud asume la forma de terceras vías que son en la práctica simples certificaciones de defunción de las segundas vías, las anticapitalistas, y glorificaciones de las primeras vías, las liberales puras y duras. 

Vivimos en un momento de despolitización de la economía, no por azar. Se puede opinar, proponer y legislar sobre todo: derechos humanos, racismo, medio ambiente, sexismo, homofobia, fundamentalismo religioso, violencia. Todo menos la economía. En la esfera económica reina el silencio, la censura y la inmovilidad más absolutos. Son muchos los que consideran más probable el fin del mundo que la más ligera modificación en la arquitectura del capitalismo. ¿Puede haber mayor prueba de la centralidad de la esfera económica? Zizek no tiene inconveniente en ser políticamente incorrecto en extremo y señalar que las demandas de las luchas del multiculturalismo posmoderno pertenecen esencialmente a las clases medias y altas occidentales; en ningún caso son comparables al horror que viven buena parte de las poblaciones del tercer mundo y no deben ser aceptadas por la izquierda como luchas fundamentales. El objetivo de la izquierda debe ser trasladar la lucha de nuevo a la esfera clave: la economía. Es necesario volver a repolitizar la economía con una intervención política de signo inverso a la que, en los últimos 30 años, han efectuado las clases privilegiadas para revertir las conquistas logradas por los trabajadores en los dos últimos siglos. El desmontaje de los avances en materia de legislación laboral, derechos sociales y regulación financiera ha hecho retroceder a la humanidad más de un siglo. Frente a la democracia liberal, cabe preguntarse: ¿dónde se toman la decisiones públicas clave? Si no se toman en un espacio público y con la participación de la mayoría, tanto da que exista formalmente una democracia parlamentaria. Zizek no es el único que extrae esta conclusión. Eric Hobsbawm afirma que la extensión de la democracia liberal en el mundo a golpe de misil imperial no sólo es hipócrita, sino contraproducente y peligrosa. Una democracia así es cada vez menos necesaria en sitio alguno, puesto que las decisiones políticas y económicas más importantes tienen lugar en organizaciones transnacionales privadas y públicas no democráticas. En otras palabras: el deterioro del modelo democrático liberal está llegando a tal punto que la diferencia entre su existencia o no para amplias partes del mundo es cada día más pequeña, por mucho que nos empeñemos en buscarla. 

Cuando una demanda particular no se limita a la mera negociación de intereses en el espacio social existente, sino que desata la necesidad de una completa reestructuración de ese espacio a partir de su parte subordinada, esa demanda se convierte en universal. La causa de la mujer conserva aún su prestigio porque se identifica con todas las mujeres del mundo contra una sociedad patriarcal y su reivindicación no sólo les concierne a ellas, sino a toda la humanidad. La izquierda sólo puede ser universal si defiende en primer lugar a los que carecen de sitio en el sistema: el inmigrante sin papeles, la mujer sin derechos, el habitante del suburbio, el esclavo obrero de la periferia del imperio. Siguen conformando los grupos sociales que Marx consideraba como el crimen de la sociedad entera y su liberación la autoemancipación universal. En ellos reside la universalidad política y también la verdad. Zizek afirma que en la era del relativismo posmoderno es necesario recuperar la política de la verdad. Por verdad no entiende un conocimiento objetivo y neutral, sino un compromiso, una toma de partido por un bando. En la medida en que lo universal sólo puede articularse a partir del bando más débil, el verdadero universalismo requiere decantarse y abandonar la neutralidad. Zizek preguntaba a los cándidos europeos que aconsejaban imparcialmente a serbios y bosnios olvidar sus diferencias y pactar graciosamente la paz, qué hubieran pensado si durante la segunda guerra mundial un bienintencionado pacifista aconsejara, desde la tranquilidad de algún país neutral, olvidar las diferencias tribales, darse la mano amistosamente y comenzar sin más a vivir en armonía. El ejemplo de Lenin muestra que la verdad universal y el partidismo deben ir de la mano. La verdad universal es parcial y únicamente puede formularse desde una posición partidaria. No puede haber soluciones de compromiso. La parte excluida del orden global se convierte en la representante de la injusticia global. El antagonismo actual no se produce entre la globalización y los fundamentalismos étnicos y religiosos, sino entre la globalización como proceso de exclusión de enormes partes de la humanidad y el universalismo de la parte excluida que se convierte en referencia universal de la utopía. 

Zizek, basándose en Lacan, plantea que vivimos en un orden simbólico, ficcional, no en el mundo real. Lo Real y la realidad no son idénticos. La realidad es virtual, fabricada con representaciones y significados que nos permiten dar sentido al mundo. Por contra, lo Real no puede ser directamente representado, porque es precisamente lo que no puede ser incorporado en el orden simbólico. La realidad es una interpretación simbólica de lo Real. Matrix es una película inspirada en esta visión del mundo. No es necesario recurrir a una interpretación psicoanalítica de este tipo para llegar a conclusiones similares. El clásico aserto marxista de la emancipación de los trabajadores como obra de los propios trabajadores encierra el mismo mensaje: únicamente los siervos tienen la voluntad necesaria en última instancia para acabar con sus amos y con su sistema de dominación social e ideológica. ¿Cómo operar entonces un cambio radical en la realidad? Atacando su arquitectura simbólica mediante un acto político que quiebre las coordenadas existentes. Lenin ejemplifica la necesidad, para que las coordenadas cambien, de desembarazarse del Gran Otro, el sujeto o entidad que conoce, que tiene presuntamente la respuesta. Por supuesto, el Gran Otro no existe. Ninguna señal luminosa indicará nunca que las condiciones objetivas se dan en ese preciso momento, ningún sabio aportará la fórmula mágica que garantice el curso de acción perfecto, ninguna autorización legitimadora aparecerá por encanto en el instante oportuno. Al final no hay más remedio que librarse del miedo a tomar el poder y de la cobertura del Gran Otro. A la hora de la decisión revolucionaria estamos completamente solos. La emancipación es obra de nosotros mismos. Ante la teleología que confía en que la revolución estallará inevitablemente cuando llegue la crisis final, Lenin intuye que no hay un tiempo definido y predeterminado para la revolución. Simplemente, la oportunidad revolucionaria se presenta en función de un conjunto extraordinario de circunstancias. La oportunidad se aprovecha o se pierde. Ser revolucionario en 1917 significaba arriesgarse a romper completamente con el orden establecido. Ese es el acto político por excelencia. Zizek retoma aquí el Augenblick de Lukacs, el breve momento en que se abre la posibilidad de actuar sobre una situación agravando el conflicto antes de que el sistema pueda integrarlo. La libertad no es un estado de armonía y equilibrio, sino el acto violento que perturba el equilibrio y libera. Una liberación que no puede ser completamente explicada en función de las condiciones objetivas o circunstancias históricas preexistentes.

Frente a la apuesta revolucionaria de Lenin el comité central bolchevique -muchos de cuyos miembros tomaban al fundador de su partido por loco- opuso dos grandes argumentos que apelaban a la llegada del Gran Otro: el primero, la inexistencia de consenso democrático entre la población. Lenin ironizaba sobre la necesidad de convocar un referéndum para hacer la revolución. El segundo, la falta de condiciones objetivas para la acción revolucionaria. Rosa Luxemburgo ya advirtió en su tiempo que quien espere la llegada de las condiciones objetivas esperará siempre. Lenin tuvo éxito, subraya Zizek, porque su decisión fue respaldada por la población en un momento revolucionario de enorme expansión de la democracia de base que desafiaba al gobierno existente. Lenin reconocía que Rusia en 1917 era el país más democrático del mundo, pero era consciente de que si no se iba más allá, si no se eliminaba el liberalismo y el capitalismo, el momento se perdería. Una revolución debe golpear dos veces. Tras el primer golpe, la revolución se encuentra todavía demasiado vinculada al viejo aparato estatal. Surge la ilusión de que las cosas pueden cambiarse dentro de las estructuras del viejo orden. Esto es imposible: hay que negar el viejo orden, golpear otra vez y dar paso al nuevo. El acto político revolucionario es el que modifica los parámetros de lo existente. La idea de Lenin no es que las leyes de la historia estén de nuestro lado, sino que no hay Gran Otro. No hay garantía para nuestros actos.

Lenin liberó un enorme territorio del planeta de las garras del capitalismo y demostró que una organización social anticapitalista era posible. Con todos sus horrores, la Unión Soviética fue la única fuerza política que presentó una amenaza real al dominio mundial del capitalismo, impulsó la utopía en todo el planeta y generó un sano miedo a la revolución en las clases dirigentes occidentales que permitió a los estratos populares avanzar en materia de conquistas sociales. La legión de ex-comunistas que critican ahora el comunismo y abrazan el neoliberalismo suelen pertenecer a las capas que más se beneficiaron de esas conquistas. La caída de la Unión Soviética ha sido un desastre para la humanidad. Por eso los Soviets todavía conservan su potencial emancipatorio. Todo territorio comunista es territorio liberado. Lenin es más necesario que nunca en las circunstancias actuales, cuando ha llegado a desaparecer la creencia en el potencial de la humanidad para cambiar y mejorar la sociedad, cuando se contempla de nuevo la historia como destino inevitable, cuando todas las vías se ponderan excepto la revolucionaria Lenin personifica el acto revolucionario como única alternativa a la guerra y la barbarie. Lenin hoy no comporta aplicar mecánicamente sus análisis a la situación actual, ni siquiera ajustar el viejo programa a las nuevas condiciones, sino seguir su ejemplo: reformular completamente el proyecto socialista e iniciar un proyecto político que mine la totalidad del orden global capitalista liberal. ¿Cómo inventar la estructura organizacional que canalice el demanda política universal de contestación al capitalismo global? Lenin hoy significa que para ser anticapitalista hay que combatir el cáncer de la democracia: el liberalismo y su puntal, la propiedad privada. La lección clave de Lenin radica en que la política sin estructura ni organización que le confiera la forma de demanda universal es política sin política, revolución sin revolución con denada al fracaso.

Marx aseguraba que el socialismo no podía realizarse sin revolución y Lenin añadía que para tener una revolución hay que tener una revolución. Zizek propone una bella definición de revolución: es la representación de la utopía. Presente y futuro se aproximan brevemente en el instante revolucionario y podemos comportarnos como si la utopía nos tocara. El futuro utópico se materializa fugaz y somos realmente felices mientras luchamos por él. La utopía no es un sueño, una ilusión o un producto de la imaginación, sino un impulso surgido de la necesidad de supervivencia ante una situación sin salida. Nos vemos obligados a pensar la utopía ante la imposibilidad de solucionar los problemas dentro de las coordenadas existentes, ante la convicción de que la peor opción es continuar con lo que conocemos. Los momentos en que somos más libres e iguales en este sistema son aquellos que dedicamos a la consecución de la utopía. El resto del tiempo somos meros esclavos.

viernes, 13 de abril de 2012

Condenan a seis agentes de la DINA por asesinato de la estudiante de economia de la UdeC Muriel Dockendorff



Escrito por Lucía Sepúlveda Ruiz / Resumen.cl  
altEl ministro en visita Alejandro Solís Muñoz condenó a seis ex agentes de la DINA por el secuestro calificado de la estudiante de economia de la Universidad de Concepción, Muriel Dockendorff Navarrete (militante del MIR), ocurrido a partir del 6 de agosto de 1974, en Santiago. El magistrado condenó al ex director y cinco ex agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional, por el secuestro ejecutado desde el domicilio de Muriel Dockendorff, ubicado en calle Marconi N° 280, desde donde fue trasladada hasta el recinto de detención ilegal de Londres 38.
El ministro Solís condenó al general retirado Manuel Contreras Sepúlveda, junto a los brigadieres retirados Miguel Krassnoff Martchentko y Marcelo Moren Brito a 15 años de presidio, sin beneficios.
Asimismo, el juez Solís sentenció a los ex agentes Basclay Zapata Reyes, conocido como “El Troglo” por su brutalidad en las torturas a los prisioneros junto a Gerardo Godoy García y el ex oficial de Gendarmería, Orlando Manzo Durán a 10 años de presidio, también sin beneficios.
En la causa, el magistrado rechazó la demanda civil en contra del Fisco por incompetencia absoluta del tribunal.
De acuerdo a los antecedentes del proceso, Muriel Dockendorff Navarrete fue detenida el 6 de agosto de 1974, en su domicilio por los efectivos de la DINA Osvaldo Romo Mena y Basclay Zapata, “El Troglo”.
Muriel Dockendorff y su cónyuge, Juan Molina Manzor, tambien estudiante de economia en la UdeC, habían sido detenidos dos meses antes, el 6 de junio de 1974, por miembros del Servicio de Inteligencia de la FACh. Ella fue dejada en libertad el 12 de julio del mismo año por falta de méritos; en tanto, su marido continuó detenido hasta el 17 de junio de 1975, fecha en la que fue expulsado del país.
Al ser nuevamente detenida por la DINA, Muriel Dockendorff fue conducida hasta el recinto ubicado en calle Londres N° 38, donde fue objeto de torturas, las que le provocaron grave daño físico, según declararon diversos testigos.
Posteriormente Muriel Dockendorff fue llevada a “Cuatro Álamos”, junto a la testigo Erica Hennings, lugar donde se pierde su rastro hasta la fecha, “sin que la persona privada de libertad haya tomado contacto con sus familiares, realizado gestiones administrativas ante organismos del Estado, sin registrar entradas o salidas del país, sin que conste, tampoco, su defunción”.



domingo, 8 de abril de 2012

La cara de la disidencia Cubana: ¿Quién está detrás de Yoani Sánchez?


Las últimas semanas hemos visto que han existido diversas réplicas en torno a la figura de Camila Vallejo por parte de la ya "famosa" disidente cubana Yoani Sánchez. Más allá de las diferencias que tengamos con la dirigenta estudiantil chilena y/o el régimen de los Castro, es preciso desenmascarar a quien ya por varios años a criticado libremente al gobierno isleño, apoyada política y económicamente por los capitalistas de Estados Unidos. Para hacer una radiografía del "activismo" de Sánchez, recomendamos el siguiente artículo:


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Yoani Sánchez, famosa bloguera habanera, es un personaje peculiar en el universo de la disidencia cubana. Jamás ningún opositor se ha beneficiado de una exposición mediática tan masiva ni de un reconocimiento internacional de semejante dimensión en tan poco tiempo.

Después de emigrar a Suiza en 2002, decidió regresar a Cuba dos años después, en 2004. En 2007, integró el universo de la oposición en Cuba al crear su blog Generación Y, y se vuelve una acérrima detractora del gobierno de La Habana.
Jamás ningún disidente en Cuba –quizás en el mundo– ha conseguido tantas distinciones internacionales en tan poco tiempo, con una característica particular: han suministrado a Yoani Sánchez suficiente dinero para vivir tranquilamente en Cuba el resto de su vida. En efecto, la bloguera ha sido retribuida a la altura de 250 mil euros en total, es decir un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial. El salario mínimo mensual en Cuba es de 420 pesos, es decir 18 dólares o 14 euros, por lo que Yoani Sánchez ha conseguido el equivalente a mil 488 años del salario mínimo cubano por su actividad de opositora.
Yoani Sánchez está en estrecha relación con la diplomacia estadunidense en Cuba, como señala un cable, clasificado secreto por su contenido sensible, que emana de la Sección de Intereses Norteamericanos (SINA). Michael Parmly, antiguo jefe de la SINA en La Habana, que se reunía regularmente con Yoani Sánchez en su residencia diplomática personal como lo indican los documentos confidenciales de la SINA, hizo partícipe de su preocupación respecto a la publicación de los cables diplomáticos estadunidenses por Wikileaks: Me molestaría mucho si las numerosas conversaciones que tuve con Yoani Sánchez fueran publicadas. Ella podría pagar las consecuencias toda la vida. La pregunta que viene inmediatamente en mente es la siguiente: ¿por cuáles razones Yoani Sánchez estaría en peligro si su actuación, como lo afirma, respeta el marco de la legalidad?
En 2009, la prensa occidental mediatizó fuertemente la entrevista que el presidente Barack Obama había concedido a Yoani Sánchez, lo que se consideró como un hecho excepcional. Sánchez también había afirmado haber mandado un cuestionario similar al presidente cubano Raúl Castro y que ése no se había dignado en responder a su solicitud. Sin embargo, los documentos confidenciales de la SINA, publicados por Wikileaks, contradicen esas declaraciones.
Se descubrió que en realidad fue un funcionario de la representación diplomática estadunidense en La Habana quien se encargó de redactar las respuestas a la disidente y no el presidente Obama. Más grave aún, Wikileaks reveló que Sánchez, contrariamente a sus afirmaciones, jamás mandó un cuestionario a Raúl Castro. El jefe de la SINA, Jonathan D. Farrar, confirmó esta realidad en un correo enviado al Departamento de Estado: Ella no esperaba una respuesta de éste, pues confesó que nunca las [preguntas] había mandado al presidente cubano.
La cuenta Twitter de Yoani Sánchez
Además del sitio Internet Generación Y, Yoani Sánchez dispone también de una cuenta Twitter y reivindica más de 214 mil seguidores (registrados hasta el 12 de febrero de 2012). Sólo 32 de ellos residen en Cuba. Por su lado, la disidente cubana sigue a más de 80 mil personas. En su perfil, Sánchez se presenta del siguiente modo: Blogger, resido en La Habana y cuento mi realidad en trozos de 140 caracteres. Twitteo vía sms sin acceso a la web.
No obstante, la versión de Yoani Sánchez es difícilmente creíble. En efecto, resulta absolutamente imposible seguir a más de 80 mil personas, sólo por sms o a partir de una conexión semanal desde un hotel. Un acceso diario a la red es indispensable para ello.
La popularidad en la red social Twitter depende del número de seguidores. Cuanto más numerosos son, mayor es la exposición de la cuenta. Del mismo modo, existe una fuerte correlación entre el número de personas seguidas y la visibilidad de la propia cuenta. La técnica que consiste en seguir numerosas cuentas se utiliza comúnmente para fines comerciales, así como por la clase política durante las campañas electorales.

El sitio www.followerwonk.com permite analizar el perfil de los seguidores de cualquier miembro de la comunidad Twitter. El estudio del caso Yoani Sánchez es revelador en varios aspectos. Un análisis de los datos de la cuenta Twitter de la bloguera cubana, que se realizó a través del sitio, revela a partir de 2010 una impresionante actividad de la cuenta de Yoani Sánchez. Así, a partir de junio de 2010, Sánchez se ha inscrito en más de 200 cuentas Twitter diferentes cada día, con picos que podían alcanzar 700 cuentas en 24 horas. A menos de pasar horas enteras del día y de la noche en ello –lo que parece altamente improbable– resulta imposible abonarse a tantas cuentas en tan poco tiempo. Parece entonces que ha sido generado mediante un robot informático.
Del mismo modo, se descubre que cerca de 50 mil seguidores de Sánchez son en realidad cuentas fantasmas o inactivas, que crean la ilusión de que la bloguera cubana goza de una gran popularidad en las redes sociales. En efecto, de los 214 mil 63 perfiles de la cuenta @yoanisanchez, 27 mil 12 son huevos (sin foto) y 20 mil revisten las características de cuentas fantasmas con una actividad inexistente en la red (de cero a tres mensajes mandados desde la creación de la cuenta).
Entre las cuentas fantasmas que siguen a Yoani Sánchez en Twitter, 3 mil 363 no tienen a ningún seguidor y 2 mil 897 sólo siguen la cuenta de la bloguera, así como a uno o dos cuentas. Del mismo modo, algunas cuentas presentan características bastante extrañas: no tiene ningún seguidor, sólo siguen a Yoani Sánchez y han emitido más de 2 mil mensajes.
Esta operación destinada a crear una popularidad ficticia vía Twitter es imposible de realizar sin acceso a Internet. Necesita también un apoyo tecnológico así como un presupuesto consecuente. Según una investigación que realizó el diario La Jornada, titulada El ciberacarreo, la nueva estrategia de los políticos en Twitter, sobre operaciones que implicaban a candidatos presidenciales mexicanos, numerosas empresas de Estados Unidos, Asia y América Latina ofrecen este servicio de popularidad ficticia (ciberacarreo) a precios elevados. “Por un ejército de 25 mil seguidores inventados en Twitter –dice el periódico– se pagan hasta 2 mil dólares, y por 500 perfiles manejados por 50 personas se pueden gastar entre 12 mil y 15 mil dólares”.
Yoani Sánchez emite un promedio de 9.3 mensajes al día. En 2011, la bloguera publicó un promedio de 400 mensajes al mes. El precio de un mensaje en Cuba es de un peso convertible (CUC), lo que representa un total de 400 CUC mensuales. El salario mínimo en Cuba es de 420 pesos cubanos, es decir alrededor de 16 CUC. Cada mes Yoani Sánchez gasta el equivalente de dos años de salario mínimo en Cuba. Así, la bloguera gasta en Cuba una suma que corresponde, si fuera francesa, a 25 mil euros mensuales en Twitter, es decir 300 mil euros anuales. ¿De dónde proceden los recursos necesarios a estas actividades?
Otras preguntas surgen de modo inevitable. ¿Cómo Yoani Sánchez puede seguir a más de 80 mil cuentas sin un acceso permanente a Internet? ¿Cómo ha podido abonarse a cerca de 200 cuentas diferentes diarias como promedio desde junio de 2010, con picos que superan las 700 cuentas? ¿Cuántas personas siguen realmente las actividades de la opositora cubana en la red social? ¿Quién financia la creación de las cuentas ficticias? ¿Con qué objetivo? ¿Cuáles son los intereses que se esconden detrás de la figura de Yoani Sánchez?

FUENTE: http://www.jornada.unam.mx/2012/02/26/opinion/024a1mun

ANEXO: Vídeo que contiene imágenes de Yoani Sánchez reuniéndose con miembros de la diplomacia estadounidense, su relación directa con el gobierno norteamericano y las ya millonarias ganancias que ha obtenido tras su actividad virtual y la edición de sus libros.


martes, 3 de abril de 2012

La corriente popular revolucionaria: el objetivo central del periodo.

Nota:

Esta publicación la sacamos de un link que encontramos en el blog de los compas del Zonal Sur:
 http://mirsur.blogspot.com/ que corresponde a su antigua pagina:http://chilemir.tripod.com/
El documento se llama Manifiesto de los pobres, del cual dejamos su exhorto final.  




Retomar la iniciativa
desde aquellos núcleos
que no se han alejado de su raíz pobre y marginal
que no han renunciado a su rebeldía
que no han transado sus valores solidarios
para avanzar en la construcción de la corriente popular
es hoy la tarea fundamental de los revolucionarios.
Un nuevo ciclo de acumulación de fuerza comienza a gestarse
en el seno de la marginalidad y la pobreza
y éstos no son tiempos de pasividad.

La revolución que por estos días comienza
no puede seguir esperando
tener todas las respuestas
todas las certezas
porque eso sólo es una ilusión que justifica la inactividad.
La revolución que por estos días comienza
espera ser construída en la lucha diaria y total.
necesita del protagonismo decisivo del pueblo pobre
en la elaboración de su política
y la realización de la acción revolucionaria.

El desarrollo de la corriente popular revolucionaria
encuentra un primer punto de articulación
en la defensa amplia de la vida.

Asumiendo la defensa de los derechos humanos
y del medio ambiente
desarrollando la organizaciones de autodefensa
y luchando contra el narcotráfico y la delincuencia.

El desarrollo de la corriente popular revolucionaria
encuentra un segundo punto de articulación
en la resistencia a la explotación capitalista.

Fortaleciendo las organizaciones reivindicativas existentes
desarrollando nuevas formas de organización
denunciando aislando y castigando
la infiltración política contrainsurgente
y toda forma de corrupción.

El desarrollo de la corriente popular revolucionaria
encuentra un tercer punto de articulación
en el desarrollo del arte y la cultura de los pobres.

Estimulando y promoviendo la creación artística
desarrollando las comunicaciones populares en todas sus formas
impregnando todas las manifestaciones de la lucha
con los principios valóricos de la propuesta revolucionaria de los pobres.

El desarrollo de la corriente popular revolucionaria
encuentra un cuarto punto de articulación
en el desarrollo de una nueva relación con nuestros pueblos originarios.

solidarizando e impulsando la lucha por la autodeterminación de los pueblos
apoyando decididamente toda forma de movilización y resistencia
de nuestros pueblos originarios.

El desarrollo de la corriente popular revolucionaria
encuentra un quinto punto de articulación
en la continentalidad de la lucha revolucionaria
fortaleciendo los vínculos
entre las organizaciones del pueblo pobre latinoamericano
solidarizando y apoyando las luchas de los pobres del continente.

Convocamos a todos los revolucionarios
a todo el pueblo pobre y marginado
a levantarse y echar a andar
a desarrollar con su pensamiento y su acción
la direccionalidad de esta revolución
a construir los nuevos instrumentos de organización y de lucha
a construir las respuestas que la nueva alternativa popular reclama.

A dar pasos decisivos en la recuperación de su condición
de sujetos transformadores de la realidad social
para construir con autonomía
independencia
antagonismo y radicalidad
la corriente popular revolucionaria
el primer paso del nuevo ciclo de acumulación de fuerza popular.

le decimos a nuestros hermanos de clase
a nuestros hermanos de los pueblos originarios
al pueblo pobre marginado.



Adelante...
Adelante con todas las fuerzas de la historia.!!

lunes, 2 de abril de 2012

Notas básicas sobre la violencia


Aquí tenemos esta opinión sobre la violencia. Vemos que es necesario volver a pensarla y repensarla. Hechos como los allanamientos a las comunidades mapuche, la represión de las localidades y sectores sociales en conflicto son pan de cada día y la resistencia ante los abusos se empiezan a multiplicar en cada uno de ellos. Frente a los medios masivos de comunicación que nos muestran el morbo de las barricadas y cortes de ruta, nosotros ponemos la reflexión y la pregunta: 
¿De donde sale esta violencia?





                                           

La teoría sobre la violencia aparece desde el principio mismo de la extensa obra marxista y es imposible resumirla aquí por lo que vamos a dar sólo cuatro criterios básicos, teniendo en cuenta que por marxismo debe entenderse no sólo la obra de Marx y Engels sino la totalidad de la obra realizada por quienes explícita y prácticamente se ha definido como marxistas, es decir, han luchado con todos los medios adecuados contra la burguesía buscando tres objetivos irrenunciables: uno, crear un poder revolucionario basado en el pueblo en armas y en la democracia socialista que garantice, dirija y vigile el proceso de autodisolución del Estado obrero; dos, partir siempre de una concepción mundial e internacionalista del proceso revolucionario y del comunismo y, tres, avanzar simultáneamente en la expropiación de los expropiadores, es decir, acabar con la propiedad privada capitalista mientras se avanza en las condiciones objetivas y subjetivas que permitan hacer realidad el principio: “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”. Naturalmente, estos puntos esenciales deben ser aplicados concretamente en cada país, huyendo de los esquemas prefijados e impuestos dogmáticamente en todas partes.
Partiendo de aquí, a lo largo de casi dos siglos de lucha de clases mundial, por poner la fecha “inicial” en las luchas de los años ’30 del siglo XIX como anunciadoras de lo que vendría, podemos descubrir como mínimo cuatro principios básicos de la teoría marxista de la violencia. El primero es la afirmación de Marx de que la violencia es la partera de la historia, es lo que decide e impone qué camino seguir en el momento de una crisis entre dos poderes iguales: el del capital y el del trabajo. Este principio es decisivo en su perspectiva histórica y está siendo confirmado en todas las situaciones fundamentales en las que las masas oprimidas se han enfrentado a la clase dominante. Según como sean las situaciones concretas, las fuerzas en conflicto, los aliados de cada una de ellas, etc. Según todo eso que hay que analizar concreta y particularmente, será el grado de virulencia, extensión e intensidad de la violencia desatada, pudiendo darse casos en los que ha sido necesaria muy poca y mayormente preventiva o en los que ha sido necesaria mucha y desesperada.
Hay ejemplos para todos los casos, pero la constante que los recorre internamente es que cuando las masas oprimidas han rechazado este principio marxista han cavado la tumba de su derrota estratégica durante mucho tiempo, tumba rebosante de sangre y cadáveres, porque al despreciarlo, al rechazar las lecciones de la historia y al creerse la mentira reaccionaria del pacifismo a ultranza, se han despreocupado por prepararse mental, política y organizativamente para la práctica de la violencia defensiva, de la autodefensa ante la violencia fundante y primera, la opresora. La preparación psicopolítica para la autodefensa es imprescindible, y cuanto más efectiva sea menos violencia defensiva habrá que aplicar en su momento, más fácil, rápida y pacífica será la victoria revolucionaria y su avance posterior. Si algo ha demostrado la historia desde el surgimiento de la explotación precapitalista es la veracidad del axioma popularizado por la agresiva y esclavista Roma republicana de ‘si vis pacem, para belum’, si quieres la paz prepárate para la guerra. Multitud de pueblos y clases oprimidas han sufrido derrotas aplastantes y brutales por despreciar o ignorar esta lección histórica.
El segundo principio es el de la licitud moral y ética de la autodefensa, de la violencia defensiva. No existe una única y obligatoria ética, es decir, el conjunto de valores que explican por qué hay que realizar tal o cual acción moral. Desde el marxismo existen dos escuelas éticas: la que explica y defiende la necesidad de la explotación, que es la primera que surgió en la historia a partir del surgimiento previo de la opresión social, y la que explica y defiende la lucha contra la explotación, que surgió más tarde y dificultosamente porque las masas oprimidas no tenían apenas capacidad cultural, tiempo libre y recursos materiales para elaborar esa ética liberadora que ha sido perseguida siempre. Las dos éticas cambian en las formas exteriores y bastantes de sus componentes internos al son de los cambios sociales, aunque mantienen intocable su núcleo originario. Por ejemplo, debido a las largas luchas de siglos, la ética dominante, la burguesa, ha tenido que aceptar la ilicitud de la esclavitud pero cierra los ojos cuando la burguesía aplica una nueva esclavitud, la asalariada y en su forma más brutal, el trabajo precarizado e infantil. Abundan los ejemplos al respecto, pero ahora nos interesa analizar un problema ético-moral y teórico-político crucial: ¿podemos los países ricos y opresores condenar la violencia defensiva de los países invadidos y de las clases explotadas por feroz y terrible que pueda llegar a ser?
Tanto Marx como Engels dicen que no, que no podemos dar lecciones a quienes se defienden y que debemos comprender su situación y el grado de desarrollo en su cultura y tradiciones de la ética liberadora. En sus análisis sobre las luchas en la India y en China, por ejemplo, ambos amigos se enfrentaron decididamente a la hipócrita moral burguesa, a su ética, denunciando al verdadero causante de las sanguinarias violencias defensivas de los pueblos oprimidos: la anterior e inicial violencia opresiva del colonialismo británico, tanto o más inhumana que la de los hindúes y chinos. La dialéctica entre lo esencial de la ética liberadora --el rechazo a toda opresión-- y la defensa de la historicidad de sus formas concretas de práctica --la ferocidad de las masas invadidas contra los invasores--, esta dialéctica es el segundo principio marxista sobre la violencia y su actualidad es innegable. Cuando el imperialismo ataca a media humanidad y prepara más ataques contra el resto, incluidas las clases trabajadoras en el centro imperialista, es inmoral y antiético que las izquierdas revolucionarias asuman, defiendan y propaguen los valores y normal de la burguesía. Un mínimo de decencia ética y de sentido teórico de la historia de las luchas humanas debe llevarles, en caso extremo, al silencio o al debate fraternal y solidario, pero nunca a la defensa de la ética capitalista.
El tercer principio está relacionado con los dos anteriores y es brillantemente sintetizado por Lenin en su análisis de la guerra de guerrillas de 1906. Lenin está en lo cierto cuando sostiene que el: “marxismo se distingue de todas las formas primitivas del socialismo pues no liga el movimiento a una sola forma determinada de lucha. El marxismo admite las formas más diversas de lucha; además, no las "inventa", sino que generaliza, organiza y hace conscientes las formas de lucha de las clases revolucionarias que aparecen por sí mismas en el curso del movimiento. El marxismo, totalmente hostil a todas las fórmulas abstractas, a todas las recetas doctrinas, exige que se preste mucha atención a la lucha de masas en curso que, con el desarrollo del movimiento, el crecimiento de la conciencia de las masas y la agudización de las crisis económicas y políticas, engendra constantemente nuevos y cada vez más diversos métodos de defensa y ataque. Por esto, el marxismo no rechaza categóricamente ninguna forma de lucha El marxismo no se limita, en ningún caso, a las formas de lucha posibles y existentes sólo en un momento dado, admitiendo la aparicióninevitable de formas de lucha nuevas, desconocidas de los militantes de un período dado, al cambiar la coyuntura social. El marxismo, en este sentido, aprende, si puede decirse así, de la práctica de las masas, lejos de pretender enseñar a las masas formas de lucha inventadas por "sistematizadores" de gabinete. Sabemos -- decía, por ejemplo, Kautsky, al examinar las formas de la revolución social -- que la próxima crisis nos traerá nuevas formas de lucha que no podemos prever ahora (…) el marxismo exige que la cuestión de las formas de lucha sea enfocadahistóricamente. Plantear esta cuestión fuera de la situación histórica concreta significa no comprender el abecé del materialismo dialéctico. En los diversos momentos de la evolución económica, según las diferentes condiciones políticas, cultural-nacionales, costumbrales, etc., aparecen en primer plano distintas formas de lucha, y se convierten en las formas de lucha principales; y, en relación con esto, se modifican a su vez las formas de lucha secundarias, accesorias. Querer responder sí o no a propósito de un determinado procedimiento de lucha, sin examinar en detalle la situación concreta de un movimiento dado, la fase dada de su desenvolvimiento, significa abandonar completamente la posición del marxismo”.
El cuarto principio marxista ya está enunciado en este tercero expuesto por Lenin, y se refiere al contenido de masas de las luchas violentas. Para los doctrinarios y dogmáticos que trocean y reducen la realidad para que quepa en su estrecha “teoría revolucionaria” es lo mismo la acción armada individualista --que no individual, como veremos-- que la lucha armada realizada por organizaciones profundamente asentadas entre las masas, que durante decenas de años nutren sus filas de voluntarios que permanentemente salen del pueblo trabajador, que militaban en distintos frentes de masas, en la lucha obrera, vecinal, estudiantil, feminista, ecologista, cultural, etc., y que, por las razones que fueran y allí en donde se practica la lucha armada, dan el paso a la autodefensa en su forma más seria. Un ejemplo ¿podemos denominar como “terrorismo individual” a la lucha armada de las FARC-EP, de los palestinos, iraquíes, chechenos o en su tiempo del IRA, etc.? Sin entrar ahora al concepto de “terrorismo” y ciñéndonos sólo al individualismo, es claro que no. La diferencia entre una lucha armada de masas y una lucha individualista consiste básicamente en que la primera, la de masas, tiene un programa a largo plazo, una estrategia y unas tácticas, un sistema organizativo y unas relaciones con el pueblo del que surge que le hacen escoger siempre los métodos más adecuados para avanzar en la conciencia política del pueblo, buscando siempre tanto el contenido pedagógico de las acciones como su efectividad política siempre dentro de los fines perseguidos, lo que le lleva a recurrir a la autodefensa como un instrumento táctico inserto en la globalidad de medios de lucha de su pueblo, interaccionando con ellos.
Mientras que la segunda, la violencia individualista es practicada por personas más bien aisladas o a lo sumo por muy reducidos colectivos sin apenas implantación directa en las masas, lo que les limita mucho calibrar la efectividad pedagógica y política de sus acciones, aprender de las masas, mejorar su programa y su estrategia viendo la necesidad de cambiar de tácticas según cambian las condiciones sociales, siendo por tanto incapaces para integrar sus acciones con las de las masas al margen de la buena voluntad subjetiva de quienes las realizan y, de esta forma, resulta prácticamente imposible lograr la interrelación de todas las formas de lucha. Hay que tener en cuenta que esta interrelación es una de las garantías esenciales del aprendizaje mutuo entre las masas y las organizaciones que practican la violencia política de respuesta, sin ella más temprano que tarde el colectivo o la persona que practica la autodefensa cae en la desorientación o en el aislamiento más enloquecedor.
Son estas diferencias, por último, las que permiten explicar por qué los marxistas insistimos en que toda respuesta individual básica y primaria, la que sea, desde una paliza dada por una mujer maltratada a su agresor, o por una obrera a su patrón, o por torturado a su torturador, etc., si quiere ser efectiva a la larga ha de integrarse en organizaciones de masas más amplias aunque no practiquen esas formas de resistencia instintiva, de justa ira y de justicia popular aplicada individualmente. Son, deben ser, esas organizaciones más enraizadas y extensas, las que analicen por qué, cómo, cuando y con qué argumentos habrá que proceder contra un violador, o contra un empresario especialmente explotador, siempre con acciones de masas y con exigencias reivindicativas fácilmente comprensibles. Sin estas organizaciones de masas las acciones individuales que muy frecuentemente se realizan sin que trasciendan a la prensa, quedan en nada, en un esfuerzo baldío y hasta contraproducente si son falseadas por la prensa de la burguesía, como ocurre siempre que salen en sus cadenas sensacionalistas.
Naturalmente, estas cuatro notas básicas son corregidas y ampliadas por las luchas de las masas, por su permanente innovación e iniciativa práctica, pero aunque se mejoren en sus formas y actualicen en sus prácticas, y aunque surjan otras lecciones posteriores, las cuatro aquí analizadas mantendrán su vigencia esencial mientras dure la violencia primera inherente a la explotación asalariada, a la opresión nacional y al terrorismo sexo-económico del sistema patriarco-burgués. Se aplicarán con mayor o menos extensión e intensidad según las necesidades concretas, pero rechazarlas supone, como hemos dicho, cavar la fosa en la que el sistema capitalista enterrará a la libertad humana.

Iñaki Gil de San Vicente

domingo, 1 de abril de 2012

Declaración de principios aprobada en el congreso de fundación



I
El MIR se organiza para ser la vanguardia marxista-leninista de la clase obrera y capaz oprimidas de Chile que buscan la emancipación nacional y social. El MIR se considera el auténtico heredero de las tradiciones revolucionarias chilenas y el continuador de la trayectoria socialista de Luis Emilio Recabarren, el líder del proletariado chileno. La finalidad del MIR es el derrocamiento del sistema capitalista y su reemplazo de un gobierno de obreros y campesinos, dirigido por los órganos del poder proletario, cuya tarea será construir el socialismo y extinguir gradualmente el Estado hasta llegar a la sociedad sin clases. La destrucción del capitalismo implica un enfrentamiento revolucionario de las clases antagónicas.
II
El MIR fundamenta su acción revolucionaria en el hecho histórico de la lucha de clases. Los explotadores, por un lado, asentados en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio; y por otro los explotados, mayoría aplastante de la población, que sólo cuentan con la fuerza de trabajo, de los cuales la clase burguesa extrae la plusvalía. El MIR reconoce al proletariado como la clase de vanguardia-revolucionaria que deberá ganar para su causa a los campesinos, intelectuales, técnicos y clase media empobrecida. El MIR combate intransigentemente a los explotadores, orientado en los principios de la lucha de clase contra clase y rechaza categóricamente toda estrategia tendiente a amortiguar esta lucha.
III
El siglo XX es el siglo de la agonía definitiva del sistema capitalista. El desarrollo de la técnica no ha servido para evitar las crisis periódicas, los millones de desocupados y la pauperización, a causa de que en el régimen capitalista la producción es social, pero la apropiación es individual. El sistema capitalista, en su etapa superior, el imperialismo, no puede ofrecer a la humanidad otra perspectiva que no sea el réimen dictatorial y la guerra , como un intento último para salir de su crisis crónica de estructura. Pretende ocultar en determinados periodos, su régimen de dictadura burguesa, ejercido a través del Estado opresor, hablando en abstracto de la libertad, pero sus contradicciones lo llevan inevitablemente al fascismo.
IV
El razgo más sobresaliente de este siglo es el carácter mundial que ha adquirido el proceso revolucionario. Todos los continentes han sido sacudidos por la historía y la relación de fuerzas entre las clases ha cambiado en un sentido desfavorable al imperialismo. Un tercio de la humanidad -más de mil millones de personas- ha salido de la óbita del capitalismo, y están construyendo el socialismo. El triunfo de la revolución en numerosos países atrasados ha demostrado que todas las naciones tienen condiciones objetivas suficientes para realizar la revolución socialista; que no hay proletariados "maduros e inmaduros". Las luchas por la liberación nacional y la reforma agraría se han transformado, a través de un proceso de revolución permanente e ininterrumpida, en revoluciones sociales, demostrandose así que sin el derrocamiento de la burguesía no hay posibilidades efectivas de liberación nacional y reforma agraría integral, tareas democráticas que se combinan con medidas socialistas.
La revolución en los países coloniales y semicoloniales no ha resuelto aún los problemas básicos del socialismo. Mientras la revolución no triunfe en los países altamente industrializados siempre estará abierto el peligro de una guerra nuclear y no se podrá alcanzar la sociedad sin clases. El imperialismo no será derrotado con la mera competencía económica entre los regímenes sociales opuestos en un mundo formal de coexistencia pacífica, sino por medio de la revolución socialista en los propios bastiones del imperialismo.
V
Las condiciones objetivas están más que maduras para el derrocamiento del sistema capitalista. A pesar de ello, el reformismo y el revisionismo siguen traicionando los intereses del proletariado. De ahí que la crisis de la humanidad se concretiza en la crisis de dirección mundial del proletariado. Sin embargo, el proceso revolucionario de las últimas décadas ha producido una crisis en los partidos políticos tradicionales de izquierda y han comenzado ha surgir movimientos revolucionarios nuevos que abren la perspectiva histórica para la superación de la crisis de dirección del proletariado.
VI
Chile se ha convertido en un país semicolonial, de desarrollo capitalista atrasado, desigual y combinado. A pesar de su atraso, Chile no es un país agrario sino industrial y minero. En 150 de desgobierno las castas dominantes han retrasado la agricultura, la minería y la industría, han entregado nuestras principales fuentes de producción al imperialismo, hipotecando la independencia nacional con pactos y compromisos internacionales; han convertido a Chile en uno de los paÍses con más bajo promedio de vida, de más alta mortalidad infanti de mayor analfabetismo, déficit alimenticio y habitacional. La trayectoria de las clases dominantes desde la declaración de nuestra Independencía en el siglo pasado hasta el presente, ha demostrado la incapacidad de la burguesía criolla y sus partidos para resolver las tareas democrático-burguesas que son, fundamentalmente, la liberación nacional, la reforma agraría, la kiquidación de los vestigios semifeudales. Recahazamos, por consiguente, la "teoría de las etapas" que establece equivocadamente, que primero hay que esperar una etapa democrático-burguesa, dirigida por la burguesía industrial, antes de que el proletaríado tome el poder.
Combatiremos toda concepción que aliente ilusiones en la "burguesía progresista" y practique la colaboración de clases. Sostenemos enfáticamente que la única clase capaz de realizar las tareas "democráticas" combinadas con las socialistas, es el proletariado a la cabeza de los campesinos y de la clase media empobrecida.
VII
Las directivas burocráticas de los partidos tradicionales de la izquierda chilena defraudan las esperanzas de los trabajadores; en vez de luchar por el derrocamiento de la burguesía se limitan a plantear reformas al régimen capitalista, en el terreno de la colaboración de clases, engañan a los trabajadores con una danza electoral permanente, olvidando la acción directa y la tradición revolucionaría del proletariado chileno. Incluso, sostienen que se puede alcanzar el socialismo por la vía "pacífica y parlamentaria", como si alguna vez en la historía de las clases dominantes hubieran entregado voluntariamente el poder.
El MIR rechaza la teoría de la "vía pacífica" porque desarma políticamente al proletariado y por resultar inaplicable ya que la propia burguesía es la que resistirá, incluso con la dictadura totalitaría y la guerra civil, antes de entregar pacíficamente el poder. Reafirmamos el principio marxista-leninista de que el único camino para derrocar el régimen capitalistas la insurrección popular armada.
VIII
Frente a estos hechos, hemos asumido la responsabilidad de fundar el MIR para unificar, por encima de todo sectarismo, a los grupos militantes revolucionarios que estén dispuestos a emprender rápida, pero seriamente, la preparación y organización de la Revolución Socialista Chilena.
El MIR se define como una organización marxista-leninista, que se rige por los principios del centralismo democrático.
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Santiago, 15 de agosto de 1965




Extraido de www.mirsur.blogspot.com