lunes, 5 de noviembre de 2012

En homenaje a Pablo Vergara y Aracely Romo: Hasta vencer o morir.



Carta de Luisa y Manuel en un nuevo aniversario del crimen de Pablo y Aracely en manos de la dictadura chilena.

 Estimadas y estimados amigos y compañeros:
Nos dirigimos a ustedes desde nuestro corazón herido tantas veces por la violenta muerte de nuestros amados hijos y de todos los hijos e hijas que han seguido entregando su cuerpo y su sangre por todos nosotros hombres y mujeres, jóvenes y viejos que continuamos por el sendero de la lucha liberadora. Pero también nos atrevemos a llegar hasta ustedes desde la vida que nace y renace con una fuerza incontenible en toda la naturaleza y en todos los seres vivos que habitamos esta amada Pacha Mama, herida también tantas veces por la estupidez humana, pero que generosamente se entrega para que la vida continúe…
¿Por qué este preámbulo? Porque, a pesar de la tristeza que nos embarga por la cercanía del día “5 de noviembre” fecha en que aparecen muertos Pablo Vergara y Aracely Romo en el cerro Mariposas de Temuco cuando terminaba el año 1988, hijos de nosotros y de todo el pueblo consciente, luchador y subversivo… y a pesar del dolor que estremeció nuestro corazón por la caída de tantos otros compañeros en ese período oscuro, más oscuro que la dictadura porque tomó el disfraz de “democracia” para engañar hasta el ahora a muchos…
¡hay! Luis Alberto Silva, Normita Vergara, Mario Vásquez, Claudia López, Daniel Menco, Alex Lemun, Matías Catrileo, Manuel Gutiérrez… y otros hermosos y valientes compañeros que cayeron mostrándonos el camino correcto, el camino de la lucha… Y he aquí lo maravilloso… la vida continúa, nace y renace… Y en nuestro hogar, en nuestra vejez ha aparecido una hermosa luz, fruto del amor de Ana y Rony ha nacido ALEN AMANDA, un retoñito tierno y frágil de apenas 50 cms y 3,200 Kg.
Es apenas un montoncito, pero con la fuerza fantástica de la vida que brota, que sigue por todas partes como otros retoñitos que han llenado de paz nuestro corazón, ALEN EMILIO, AIN ALEN, MAURO, FANIA, JULIAN, a quienes enviamos nuestras bendiciones. Queremos invitarlos a estar con nosotros, con esta disposición, la llegada de este nuevo aniversario de la partida de PABLO y ARACELY, dos luchadores, amantes de la vida, y la irrupción en nuestras vidas de ALEN AMANDA, que nos llena de esperanzas y nos da fuerzas para “seguir viviendo, comiendo, venciendo la apatía, la flojera mental, el cansancio del corazón, para seguir luchando junto a ustedes”. 
Un abrazo cálido y fuerte para todas y todos. Luisa Toledo y Manuel Vergara Padres de Rafael, Eduardo y Pablo Vergara Toledo Caídos en la lucha por la liberación de los pobres.
 Villa Francia, noviembre 2012. 



domingo, 4 de noviembre de 2012

Son todos narcos y de los malos...


El tráfico de drogas de la CIA y sus vínculos con Chile

(Extraído de Panoramasnew.cl medio al cual entregamos todo nuestro apoyo)
El completo silencio mediático sobre las denuncias del ex inspector Fernando Ulloa, que implican a Hinzpeter en el encubrimiento de una red de narcotráfico protegida por miembros de la PDI, Carabineros y “soldados”, despierta sospechas que apuntan a una operación mayor.

Recordemos que según la denuncia de Ulloa, cerca de 300 kilos mensuales de cocaína ingresaban a través del paso de Colina, escoltados por funcionarios de su propia institución.
En correos enviados al director general Marcos Vásquez, Ulloa acusa un abandono por parte del Alto Mando de Investigaciones, el cual ignoró su denuncia y obstaculizó, bajo presiones y amenazas, el curso de la investigación que llevaba en ese entonces el fiscal Patricio Rosas de Maipú.
Los antecedentes que siguen a continuación podrían esclarecer muchas interrogantes sobre la verdadera dimensión de lo denunciado. ¿Es posible que la CIA o algún organismo de seguridad extranjero esté implicado en el tráfico de drogas, y de ser así, con qué finalidad? ¿Qué nos dice la historia sobre algunas operaciones de la CIA ligadas al narcotráfico?
El escándalo del Irán-Contras
En la década de 1980, para asegurar su elección presidencial, el equipo republicano de Ronald Reagan negoció con terroristas iraníes la liberación de 52 rehenes estadounidenses, secuestrados por grupos islámicos extremistas. El acuerdo quedó estipulado: Irán soltaría a los rehenes después de las elecciones, a cambio de que Estados Unidos vendiera armas al régimen. Con ello, la imagen pública del contendor demócrata Jimmy Carter se vería gravemente dañada, dando una victoria segura a Reagan.
Se constituyó así un consorcio internacional de privados denominado “La Empresa”, dirigido a la cabeza por el coronel Oliver North del Consejo Nacional de Seguridad de Estados Unidos y contando con la participación de traficantes de armas de peso internacional, como Adnan Khashoggi y Monzer Al Kassar.
Rápidamente comenzaron a surgir otras operaciones a cargo de la corporación: bajo el alero de la CIA, EE.UU. comenzó a armar a los Contras, una guerrilla centroamericana, con el fin de derrocar al gobierno sandinista de Nicaragua. Aunque los Contras cometieron horrendos crímenes contra inocentes, el presidente Reagan describió su misión como una “lucha libertaria”.
Tras conocerse el vasto conjunto de operaciones encubiertas de la CIA en Centroamérica, y sus vínculos con la venta de armas a Irán, el Congreso estadounidense conformó un Comité Especial bipartidista que exploró el caso en detalle, citando a declarar a gran parte de sus involucrados. Se dejó entrever en los medios de comunicación que las actividades de North iban mucho más allá de la venta de armas, sacando a relucir una pieza esencial en el financiamiento de las operaciones: el tráfico de drogas.
En su libro Compromised: Clinton, Bush and the CIA, el ex agente Terry Reed cuenta cómo un narcotraficante llamado Barry Seal lo contrató para enseñar a los Contras a pilotar aviones en el estado de Mena, Arkansas. Con la ayuda de Oliver North, Seal montó una operación para llevar armas a la resistencia nicaragüense y traficar toneladas de cocaína de regreso a EEUU, en el mismo período en que Bill Clinton era gobernador de Arkansas.
La operación fue descubierta cuando el avión C-123 de Seal, denominado “The Fat Lady”, se estrelló cerca de Nicaragua con cientos de armas para los Contras.
Pese a que el Congreso estadounidense no exploró la arista de las drogas en el primer comité conjunto de 1987, las gestiones del senador demócrata John Kerry descubrirían más tarde, en una investigación llevada a cabo en 1991, las conexiones entre “La Empresa” de Oliver North y el Banco de Crédito y Comercio Internacional (BCCI), cuyas cuentas fueron utilizadas por la CIA y numerosas agencias de inteligencia para canalizar los fondos de sus operaciones encubiertas, entre ellas el tráfico de narcóticos.
Baramdyka y el narcotráfico pinochetista
Por cosas del destino, un colaborador de la CIA y ex marine norteamericano llamado Iván Baramdyka, escapó a Chile en 1985, luego de que autoridades estadounidenses descubrieran sus vínculos con el Cartel de Cali. Según su confesión al periodista Francisco Martorell en 1993, Baramdyka ayudó a Barry Seal a traficar armas para los Contras.
Como señala la investigación de los periodistas Rodrigo de Castro y Juan Gasparin, inserta en el libro La delgada línea blanca, apenas Baramdyka pisó suelo chileno fue contactado rápidamente por el jefe de la CNI, Álvaro Corbalan, para que prestara asistencia al régimen militar en una amplia red de narcotráfico que involucraba – nada más ni nada menos – al primo de Monzer Al Kassar, el empresario chileno Yamal Edgardo Bathich.
En su entrevista con el Periodista, realizada en marzo de 1993, Baramdyka explicó tales operaciones con las siguientes palabras:
“Usted carga un avión 727-200 en Santiago de Chile, con armas o partes de ellas y cuyo destino es Bagdad, por ejemplo. La nave, por la distancia, debe parar al menos dos veces para reabastecerse de combustible y una parada, por ejemplo, puede ser en las Islas Canarias donde, luego de pagarle a alguien, se bajan dos, tres, cuatro o cinco cajas, sin pasar por la aduana, porque el avión está de paso, con cocaína”.
Con respecto a Bathich, el ex marine norteamericano explica, en referencia a un supuesto tráfico aéreo de narcóticos desde el exterior: “En un fundo de 50 mil hectáreas no se da cuenta lo que cae. Las tierras de Bathich en San Vicente de Tagua Tagua eran el lugar perfecto para procesar, empacar o hacer cualquier cosa”.
Las graves denuncias contenidas en La delgada línea blanca nunca han sido desmentidas. No obstante en 2006, algunos actores mencionados en la vasta red de Baramdyka debieron salir a dar explicaciones, una vez que las acusaciones emanaron, sorpresivamente, de un conocido colaborador del régimen militar: el ex jefe de la DINA, Manuel “Mamo” Contreras.
En un informe entregado al ministro Claudio Pavez, encargado de investigar la muerte del coronel Gerardo Huber, Contreras asegura que gran parte de la fortuna amasada por Pinochet provino del tráfico de drogas. En los ilícitos implicó al hijo del general, Marco Antonio Pinochet, y al empresario de origen sirio, Edgardo Bathich.
En el documento que fue filtrado a la prensa, el torturador de Punta Peuco explicó que el fallecido coronel de la DINA, Gerardo Huber, había tenido conocimiento de los narco-negocios de la familia Pinochet y deseaba dar a conocer esta situación a la opinión pública antes de ser asesinado.
Cabe agregar que el mismo coronel de la DINA habría tratado de contactar al periodista británico Jonathan Movie para proporcionarle información sobre las operaciones de tráfico de armas a Croacia y otros países, coordinadas por FAMAE, poco antes de que éste fuera encontrado muerto en la habitación 1406 del Hotel Carrera mientras se desarrollaba la FIDAE, en marzo de 1990.
El movimiento de cocaína nunca se detuvo
Claramente, queda un manto de duda respecto a la complicidad de la CIA y la empresa de Oliver North en algunas de las operaciones de tráfico de armas y drogas que acaecieron bajo la dictadura de Augusto Pinochet.
En agosto de 1991, el columnista del Washington Post, Jack Anderson, vinculó la muerte de Jonathan Moyle con la de Danny Casolaro, un reportero independiente de 44 años que investigó el Irán-Contras, las cuentas del BCCI y la piratería de un software de espionaje llamado PROMIS. Según Anderson, Moyle investigaba una arista del caso indagado por Casolaro, relativa a la venta de armas y el PROMIS a Irak por parte del empresario chileno Carlos Cardoen, quien trabajó como intermediario comercial de la CIA a inicios de los ochenta.
Otra conexión entre Oliver North y las operaciones ilícitas del régimen militar, dice relación con que uno de los aviones usados en el tráfico de armas de Pinochet – empleados además para el tráfico de drogas, según Baramdyka – fue usado por North en uno de sus viajes a Teherán, justamente para estrechar relaciones con los ayatolás iraníes en el marco de la liberación de rehenes. El susodicho Boeing 707 de la Quinn Freight Limited partió de Santiago el 27 de junio de 1986, cargado con “bombas avispa” para Irán.
Los antecedentes ya mencionados comprobarían que Chile recibió apoyo de la CIA para sus operaciones de tráfico de armas y drogas hacia el exterior.
En 2000, diez años después de la llegada de la democracia, el diario británico The Guardian publicó lo siguiente: “El Ejército y la policía secreta chilenos han pasado más de dos décadas, en secreto, inundando Europa y EEUU con enormes envíos de cocaína. El tráfico comenzó durante la dictadura de 17 años del general Augusto Pinochet y continúa hasta el día de hoy, según ha establecido una investigación de un año de The Observer”.
La complicidad de la PDI, Carabineros, las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior en el tráfico denunciado por el ex inspector Fernando Ulloa, sumado al silencio generalizado de los medios de comunicación, bien podría tener su explicación en que el tráfico anteriormente descrito nunca terminó.

Sobre las acusaciones
http://www.pnews.cl/2012/10/27/otro-montaje-contra-pato-mery/#comment-14788

Video de Patricio Mery entregando la información del cartel narco de la CIA

http://www.youtube.com/watch?v=QFhem4EBrZc&feature=player_embedded

Ex inspector Ulloa de la PDI acusa al Ministro Hinzzpeter por su participación en red de trafico de drogas. 

http://www.factorabsoluto.cl/video-ex-pdi-denuncia-a-hinzpeter-de-proteger-una-red-de-narcotrafico#.UJbEyLFmI08

Entrevista a Norma Silva, mujer de la resistencia y última casa de seguridad de Bautista Van Schouwen y Edgardo Enríquez



La siguiente entrevista fue concedida por una compañera de cordial sonrisa y voluntad. Como equipo no quisimos testimoniar a la mujer que cuidaba al bauchi, adelantando el testimonio que vamos a presentar, sino que quisimos ver a través de ella, de su cotidianeidad, la responsabilidad que había adquirido, pues no es esta mujer, sino que fueron y son muchas las compañeras que arriesgaron su vida por algún compañero o compañera que era necesario mantener en casas de seguridad. La compañera Norma Silva I. es una más de estas mujeres de retaguardia como la hemos querido bautizar, que en su trabajo se encontró conviviendo con dos de los máximos referentes políticos de la izquierda revolucionaria chilena como fue Bautista Van Schouwen y Edgardo Enríquez E, hermano de Miguel, secretario general del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile.
Sin ánimos de retrasar esto, presentamos para todos los lectores y las lectoras del blog: el-rojinegro, a la compañera Norma para que relate su panorama. Como última aclaración pedimos comprensión en algunos temas, pues la entrevista fue con el envío de preguntas a Francia, donde reside actualmente la compañera y ella nos respondió de la misma manera hacía Chile. 

Por El Rojinegro

¿Cómo conoció el MIR y cuál era su relación y participación (si es que hubiese) en la organización?

Conocí el MIR como todo Chile lo conoció: por la prensa, revistas, radio y tv que habían en esa época y me alegré que jóvenes que parecían serios, inteligentes y capaces,  plantearan una instancia más avanzada en ese tiempo. En principio no tuve ninguna participación en esa nueva organización, pero algún tiempo después se integró mi hermano que en ese tiempo estudiaba Sociología en el pedagógico de la Universidad de Chile en Santiago.

¿Cómo vive en lo particular, el periodo de acumulación de fuerza revolucionaria (1968-1973)? ¿Dónde desarrolla su vida social y política, en qué consistía esta?

En esos años 1968 al 70 soy militante del Partido Comunista chileno, después de la derrota de Salvador Allende, por segunda vez soy casada con un militante comunista y tengo 4 hijos, soy una joven mujer activa y también interesada en lo que pasa en Chile y en el mundo…

¿En qué contexto y momento conoce a Bautista?

Son años de cambios en el mundo. Nos estremece lo que pasa en el mundo, la Revolución de los estudiantes en Francia y más aún los efectos de la Revolución Cubana y su ejemplo en el mundo, entonces descubrimos que existe otra alternativa posible, además son jóvenes audaces que desafían lo establecido. Es en ese contexto y momento que conozco a Bautista y al resto del Comité Central por una casualidad. Ellos tenían una casa de reuniones en Ñuñoa y se dieron cuenta que estaba vigilada, era 1969 y ellos eran clandestinos; hablamos del gobierno de Eduardo Frei Montalva, entonces recurrieron a mi hermano que vivía con mis padres en una casa cercana a la mía, pero desgraciadamente no pudo prestársela por tener unas visitas y llegó a plantearme el problema. Entonces yo acepté, creo que eran seis o siete compañeros; fue una tarde, yo creo que era primavera. Mi hermano los comenzó a traer de a poco. Yo me puse a regar el jardín y estuvieron dos o tres horas conversando y se fueron yendo de la misma manera, quedándose dos para darme las gracias. Esos dos eran Miguel y Bautista. Reconocí a Miguel porque lo había visto por la tv, pero no conocía al otro. Me lo dijo después mi hermano: “era Bautista”. Tuve una emoción inmensa en conocerlos y los encontré maravillosos a los dos. Conocí otros dirigentes en el curso del tiempo: Edgardo Enríquez, el Gato Valenzuela, la Dra. Matamala y varios que conocí solo con sus chapas.

¿Qué rol era asignado dentro de la organización para con la mujer? 

No podría contestarte la pregunta sobre el rol de la mujer porque conocí muy poco. Sólo sé lo que tuve que compartir con la Dra. Matamala y que creo era de gran importancia y ella una mujer extraordinariamente valiosa.

¿Cómo vivió el 11 de septiembre de 1973?

El 11 de Septiembre Jorge (Jorge era la chapa del Bauchi) estaba en casa. Estuvimos conversando la noche anterior hasta tarde y ellos ya tenían informaciones que el Golpe estaba en la puerta. El había dejado en la radio un discurso grabado que tendría que oírse el 11 a las 7 de la mañana y me lo dijo. Me pasó su radio y me la dejó sintonizada donde hablaría, sólo tenía que prender la radio. Al día siguiente (11/09) sonó el despertador como 10 minutos antes y yo desperté a mis hijos que iban al colegio a las siete en punto; la radio, nada. No quise cambiarla, la llevé y se la pasé: "no hay radio” le dije; él me miró intrigado y empezó a cambiarla, mientras lo hacía murmuraba "este es el día del golpe". Se duchó rápido, se tomo un café y me ofreció llevar a mis hijos al colegio y se fueron. Quedó solamente mi hija menor, pues no tenía clases temprano. No volvería a ver a Jorge hasta después de las fiestas Patrias que no hubieron porque debían sacar los cadáveres de las calles adyacentes a la Moneda.

¿Cómo se llega a ser casa de seguridad del MIR?

Cuando me plantearon la posibilidad de ser casa de seguridad para dos compañeros no sabía quién vendría. Llegaron tarde y eso me lo habían avisado, pero entraron, se acostaron y durmieron y yo solo los vería al otro día. Llegarían obedeciendo un plano que yo les mandé, no había nombre de calle ni numero en las puertas, la reja exterior y la entrada estaban con candado, pero se podía abrir sin llaves. Eran dos, Jorge y Simón y permanecieron el 72 y 73, casi dos años.

¿Cuándo y cómo se gesta el plan de seguridad del MIR? si es que no tiene mayor antecedente, entréguenos su mirada y evalúe este plan de contingencia viendo aciertos y errores.

No conocí nunca ningún plan de Seguridad para ese día. Pero si existían muchas reglas a respetar. Se vivía diferente, pero tratando de dar una normalidad aparente. Ellos en eso eran escrupulosos, ellos tenían sus reglas como llegar a las horas,  el otro trabajo era el mío: chequear el vecindario, notar algo raro, alguien extraño que pasara. Creo que tuvimos para ellos y ellos para nosotros solo aciertos, dos o tres errores fueron míos que debíamos solucionar de inmediato. No supe nunca que habría un Plan y esto era parte de la Seguridad: yo no sabía nada, "Mi deber era ser sorda, ciega y muda”.

¿Cómo era el día a día con el Bauchi en la casa?

Me levantaba a recibirlos de amanecida. Llegaban agotados, cansados y hambrientos. El desabastecimiento crecía y estuvimos pobres, pero su moral no bajaba y Simón que era el que hablaba más y bromeaba más me decía: "les vamos a volar la raja compañera". Puede ser que estuvieran preparando algo, pero de todas maneras no habríamos ganado, éramos David contra Goliat.

¿Pensaba que la dictadura podía ser derrotada en lo pronto?

Nunca pensé que la Dictadura seria corta, por el contrario de lo que pensaba Jorge, que decía que las denuncias y reclamos a las organizaciones Internacionales cambiarían las cosas. No pasó nada y se los dije a los dos después de la Caravana de la Muerte, donde mataron a mi hermano y  a un primo de él en el sur. Lo terrible estaba empezando. Siempre pensé que la Dictadura duraría mucho, pero nunca pensé todas las atrocidades cometidas y que en 40 años no se ha hecho justicia aún. Pienso en la Constitución que dejó. Pienso en el sistema de vida de Chile y me avergüenzo, pienso en los valores morales que ya no existen. Pienso en los sueños de Bautista, en los proyectos de Edgardo, pienso en Miguel, pienso en Chile sin el cobre y sus riquezas naturales, pienso en el mar privatizado, pienso en pascua lama, pienso en ustedes, los trabajadores y los estudiantes y la esperanza abierta.

¿Cuál es su opinión de: “el MIR no se asila”, que le comentaba Bautista al respecto, le aconsejó usted alguna vez el exilio?

Creo que si lo hubieras preguntado antes te diría que me costó casi cuarenta años comprender la decisión de “el MIR no se asila” y aceptarla. Tenia que perderlo todo: mi hermano, las torturas de mi hijo a los 16 años y su vida quebrada, la pérdida del Bauchi, de Miguel y Edgardo, los compañeros que siguieron, comunistas extraordinarios, socialistas, miristas y los heroicos muchachos del Frente, las acciones heroicas de todos los militantes, simpatizantes de la resistencia, gente del pueblo, obreros, pobladores, feriantes, las mujeres que sacábamos balas en los puestos médicos clandestinos, las que vimos morir a los niños, a los hombres, a las guaguas en las poblaciones, los que pudimos hacer en el 86 la revolución en Chile y nos vendieron y nos traicionaron y aquí estamos, en el mismo punto con un sistema corrupto con más de veinte años perdidos y no solo los años, tú lo sabes. Te digo todo esto porque aquí está el “NO” del MIR. Debimos permanecer y la mayoría así lo hizo y murieron. Es lo único que es limpio, transparente como Bautista. Hoy se pueden abrir las banderas rojinegras con orgullo y decir: “nos quedamos, estuvimos con el pueblo que humillaron y no nos escondimos en embajadas”. Tenía razón Bautista, compañero. Yo le dije muchas veces que se asilara, se lo rogué, le lloré que lo hiciera y me decía: “Por qué no asilas a tu hijo" que tenía 14 años y era del FER, pero no era lo mismo le decía, y él me contestaba "mi vida vale tanto como la de él”. Deje de pedírselo, pero han pasado los años. Tuve que salir de Chile porque me fueron a detener y me arranqué. Me vine. Sabía demasiado. Huí porque era madre y sabía que me podían hacer hablar. Me arranqué por mis hijos y el riesgo de denunciar a otros que eran necesarios en la lucha.

¿Quién, cuándo y cómo se decide la salida del Bauchi de su casa?

La salida de la casa la decide él porque tiene cólicos  renales y es preciso extraerle cálculos de forma urgente, la semana antes de su caída. Vuelve a casa el 11 de Diciembre con pinta nueva, camisas y ropa interior de verano. Me dice que volverá el sábado, a más tardar el domingo. No puedo creerlo. Nunca se ha alejado tanto y tengo miedo. Me dice que a la parte que va es segura, impecable. Le pregunto si es una embajada. No, no es una embajada responde. No conozco otra parte que pueda ser más segura. El jueves 13 moriría. 

¿Cuándo y cómo se entera de su detención? ¿Piensa que Bautista habría tenido otra suerte de no haber salido de la casa de seguridad?

Ese mismo jueves me llama el compañero que se lo llevó de la casa y me pregunta: "está por ahí el amigo". Yo le contesto que no y le pregunto que qué pasa. Te llamaré cuando lo ubique me responde. El sábado 15 se teme una hospitalización (caída). El domingo 16 tenemos confirmación. Y pienso que Bautista no habría caído entonces, de haber permanecido en mi casa, pero si habría caído un día. Había logrado arrancar a tiempo en dos oportunidades, no de mi casa sino de dos lugares de reunión.

¿Usted en lo personal, como vivió los años siguientes?

Me preguntas como viví los años siguientes. No lo creerás pero viví luchando .Yo no he sido nunca mirista, pero luché con ellos. Cuando ya casi se extinguía la fuerza central, golpe tras golpe, volví a mi partido y combatí con ellos. Me dieron la responsabilidad de trabajar con la dirección del frente y lo hice. Fue la época de mi reencuentro con los que había perdido años antes. La misma pureza, la misma entrega. Fue entonces que termina mi lucha y salgo en enero 1987. Llegamos a un foyer de emigrados con mi hijo. Un día llega con un diario y veo la matanza de corpus christi y la foto de mis hijos, así yo los llamaba. Me tuve que emborrachar para después aprender a vivir de nuevo. Meses después matarían a mi comandante José Miguel y Tamara.

¿Siente que están un tanto olvidadas las “mujeres de la retaguardia”, en una sombra que ellas mismas eligieron para mantener las casas de seguridad, servir de correo, enlace. Etc.?

Los partidos políticos de la izquierda tradicional olvidaron al pueblo y por supuesto a las mujeres. Nosotras fuimos una legión de mujeres que expusieron su vida, la de sus hijos, para que la Resistencia chilena existiera. Ellas fueron el pilar que la sostuvo. Permitió que los compañeros se reunieran, conversaran. Los trabajos de solidaridad eran responsabilidad nuestra desde los primeros días en los estadios, centros de detenidos. La solidaridad femenina durante la Dictadura no ha sido reconocida por nadie y hay miles y miles de mujeres que merecerían o merecen un apretón de manos, un gracias por salvar vidas, por abrir las puertas a un compañero perseguido.

Alguna experiencia particular, anécdota que nos quisiera contar.

Voy a contarte como era la vida con el Bauchi y Edgardo. Antes del Golpe ambos se levantaban muy temprano, invierno y verano. Yo me acostumbré a tomar desayuno con ellos. Trataba de tenerles siempre su juguito de naranjas o pomelos, su café muy cargado y harto pancito, cuando se podía con mantequilla o margarina y una tajadita de chancho, dos o tres veces por semana se comían dos huevos, eran muy hambrientos. No llegaban en todo el día. Generalmente volvían los dos juntos y usaban dos autos pequeños: una citroneta blanca y un austin mini rojo. A veces me decían que andaban todo el día con el desayuno y que a medio día generalmente comían un sándwich. Yo guardaba la mitad del almuerzo para la noche, como algo de sopita, un poco de arroz, porotos o lentejas que devoraban con pasión. Eso sí que nunca les falto una fruta, su termo con te. Siempre conversábamos a la hora que llegaran de los acontecimientos generales y yo les contaba de mi participación en los centros de madres,  JAP y otros. Nos hicimos amigos pronto. Al mes ellos estaban acostumbrados. Fuera la hora que fuera Bautista leía. Tenía siempre tres libros para leer, uno de consulta, otro en ingles de algún autor famoso y otro chileno o latinoamericano y su música infalible: sus casettes con música clásica. El era un hombre adorable, gentil, delicado, hermoso. No hablaba mucho, pero si diría que siempre estaba pensando. Cuando no salía se ponía atrás, que era el living, acostado sobre una alfombra para leer. Pero cuando tenía que escribir era otra cosa. Escribía y después entraba en la cocina a leerme lo que escribía. Me leía cosas lindas y profundas sobre las relaciones humanas, sobre el Hombre y la búsqueda de Libertad, temas humanos siempre. Estudiaba, leía, consultaba y jugábamos ajedrez y damas donde yo era campeona de damas y le gané solo una vez al ajedrez. Edgardo era más hosco, más ruidoso, más extrovertido. Tenía una voz profunda, era barítono y de repente nos poníamos a cantar los tres, "volver", ese tango increíble que nunca más lo pude oír sin ponerme a llorar a mares. El se fue de la casa los primeros días de diciembre, le pregunte a Bautista que pasaba y me dijo: "tiene algo que hacer" y no insistí, pero un día que el bauchi no estaba sentí un ruido de moto y venia Edgardo entrando en moto, parecía un adolescente con blue jeans y una polera rayada, le habían encrespado el pelo, se veía diferente. Llegó con la moto hasta mí. Me dijo si podía recorrer la casa, cuando entré lo vi mirando por una ventana con lagrimas en los ojos, no dije nada. Me pidió las fotos que le había guardado y yo había embarretinado en una caja, eran fotos de su familia, me pidió que lo fuera a dejar a la moto. Antes de subir me abrazó muy largo diciéndome: eres grandiosa mujer, eres grandiosa, estaba llorando. Comprendí que se iba y que no lo vería más. Se subió a la moto y volvió, tenía la cara mojada y me seguía gritando: mujer eres grandiosa. Es lo último que tengo de él. El último hermoso y triste recuerdo es cuando dijeron que lo habían matado y que habían mandado un dedo para reconocerlo, lloré varios días. Me cuesta recordar todo esto, pero el doctor dice que hace bien recordar, que tengo que sacarme la carga que llevo durante casi 40 años con mis muertos.

El Bauchi hoy, ¿Cómo se lo imagina? ¿En qué estaría?

Ahora recordar, suponer, decir, creer, inventar que es lo que pensaría, como saldría Bautista de todo esto, sólo les diría lo que me dijo cerca del 20 de septiembre aproximadamente cuando volvió a su casa, a nuestra casa: "aquí lo único que hay que hacer es unirnos, unidad antifascista, aquí ahora somos todos compañeros". Me asombré de su voz, de su acento. Me fui acercando a él tímidamente porque de tal manera llegó su grito que le dije: ¿qué puedo hacer ahora yo compañero? Seguir luchando como lo has hecho hasta ahora, seguir luchando, me respondió. Nunca lo he olvidado ningún día, ni un instante de mi vida. Tu sabias lo que estaba pensando cuando te fuiste para siempre y evitaste mirarme. Hiciste la elección perfecta, TRASCENDISTE A LA HISTORIA.

Que mensaje les quiere dejar a las nuevas generaciones que hoy retoman y continúan con el proyecto revolucionario en Chile.

Quisiera modestamente representar a las Mujeres chilenas que nunca abandonaron la Patria y a las que hemos conocido el exilio forzado en diferentes lugares del mundo y que constituimos durante 17 años la Resistencia y la Retaguardia en la lucha contra la Dictadura para mandar un mensaje de esperanza y fuerza a las Nuevas Generaciones que hoy renacen y toman en sus manos y en sus corazones la continuación del Proyecto Revolucionario inconcluso en nuestra Patria. El Proyecto de Edgardo, del Bauchi, de Miguel, de las luchadoras y los luchadores. Creemos que ese legado les corresponde a ustedes los jóvenes chilenos, estudiantes o trabajadores, cesantes o marginados de un sistema cruel e injusto y es deber continuarlo y seguir impulsándolo. "La Historia es nuestra y la hacen los pueblos" dijo nuestro Presidente Salvador Allende. Esta historia les pertenece a ustedes porque son jóvenes y luchadores, porque no olvidan y porque son lo mejor de nuestra patria. Con todo mi cariño y con todo nuestro cariño: Las mujeres de la Retaguardia chilena.

Bautista Van Schouwen.

Edgardo “pollo” Enriquez y el Bauchi.

viernes, 2 de noviembre de 2012

El MIR y el campamento Nueva Habana: el desarrollo del partido y del poder popular.

La necesidad del instrumento (partido) y la necesidad de desarrollar el poder popular.

En momentos donde la crisis de representatividad, aquella que pone en entredicho la legalidad y legitimidad de los representantes (clase política), en contraposición con los profundos malestares de los representados. Vale la pena preguntarnos si existen alternativas y/o experiencias que puedan educar la memoria y experiencia popular, en cuanto a la autogestión y democracia directa, participativa y de un profundo sentir comunitario. Allí la experiencia del Campamento Nueva La Habana, aparece desde la profunda llanura social para entregarnos la voz de quienes a punta de sueños, organización y proyecto político construyeron un interesante relato colectivo en la larga historia del poder popular en Chile.

(extraído de "el irreverente")
Desde ese estorbo llamado memoria… un poco de historia
Con la autogestión como eje en la construcción comunitaria y colectiva, nació, el 1 de noviembre de 1970, el campamento Nueva Habana. Producto de la llegada de 1.500 familias provenientes de los campamentos Ranquil, Magaly Honorato y Elmo Catalán al oriente de la rotonda Quilín. La presencia del MIR en el campamento mancomunó las condiciones humanas y voluntades políticas que permitieran diseñar los espacios físicos y sociales de una comunidad. En síntesis, construir barrio desde las necesidades, capacidades y convicciones de los sujetos.

Alejados del modelo peticionista que imponía el antiguo estado de bienestar, los pobladores de Nueva La Habana construyeron su proyecto desde la autogestión. Para ello se dotaron de una organización a través de 26 comités de manzanas. Existía el directorio que representaba el parlamento popular, donde la participación era prácticamente completa, también estaba la jefatura compuesta por 5 miembros. Estas orgánicas regulaban el buen funcionamiento de los Frentes que se formaron al interior de la población, donde todos cumplían una función esencial. Por ejemplo, estaba el “Frente de salud”, compuesto por un policlínico, y una sala de recuperación en su interior. El “Frente Cultural”, donde estaban los Subfrentes como el deportivo, el de teatro, el de educación, etc.

La educación era considerada muy importante y para esto se dispusieron en un principio las sedes de las manzanas como salas de clases, posteriormente un grupo de profesores recién egresados se acercaron a la “pobla” para ofrecer sus servicios, de esta manera se crearon las salas de clases al interior de buses reciclados.
Surgían entonces diversos Frentes, las acciones culturales se volvían numerosas, periódicos, teatro, prensa, áreas verdes, murales. Los comedores populares fueron símbolo de la unión de los pobladores.

Transcurría el tiempo, y pequeñas generaciones observaban a sus padres, hermanos, vecinos, construyendo una población organizada, autónoma. El proceso era colectivo, donde destacaban los liderazgos naturales de la población. Entre ellos, Alejandro “Mickey” Villalobos. Pero reducir a la figura de una sola persona la gesta colectiva de Nueva La Habana, es apostar a la mezquindad del verdadero reconocimiento. Visto con la perspectiva de los casi 42 años de su creación, dirigentes de la envergadura de Villalobos; son consecuencia, significante y síntesis de 1.500 familias organizadas de manera autónoma y autogestionada para constituir una comunidad.

El territorio reescrito
Llegó 1973 y la población Nueva Habana pasó a ser Nuevo Amanecer. No sólo desaparecieron los dirigentes de la organización, sino también los espacios que constituían otra manera de vivir el territorio, desmantelando la arquitectura social del campamento.

Con la represión instalada el día 11 de septiembre y ya teniendo en conocimiento del salvajismo con que las Fuerzas Armadas arremetieron contra el movimiento popular y los revolucionarios. Con toda esta presión amenazadora, era del todo recomendable que el jefe de Campamento y los militantes de partidos populares que tuvieran más connotación, deberían salir del lugar para un mayor resguardo de sus vidas. Es así como el Mickey llama a una asamblea general al día miércoles 12 y le manifiesta a los pobladores que ya nada se puede hacer y que por seguridad propia y del resto de la población ha tomado la decisión de retirarse del campamento.

A la partida de los dirigentes más connotados, sigue la detención de quienes le sucedieron (1). Ocurriendo todo durante la primera quincena golpista y asegurado el descabezamiento orgánico se hace presente un oficial de ejército y nombra por decreto una nueva directiva, manteniendo la estructura orgánica tal como era antes, pero con cambio de nombre para la población. En 24 horas fueron los nuevos dirigentes los encargados de hacer una terna desde la cual surgió el nombre de la unidad poblacional cumpliendo así con las órdenes dadas por el oficial, denominando al Campamento Nueva La Habana como, Campamento Nuevo Amanecer.

Sin estorbar… la memoria como arma

Han transcurrido 42 años de la fundación de Nueva La Habana. Lo transcurrido entre noviembre de 1970 y septiembre de 1973, parecen componer la sinfonía de utopía y ensayos revolucionarios desde la llanura social. No desde la élite. El relato deja manifiesto que mientras la vía institucional al socialismo enarbolada por la Unidad Popular al poco andar mostraba fisuras que la obligaban en burocratizar o gradualizar su propuesta de cambio social. La vía social o popular al socialismo que fue construida en los límites de la legalidad y amparada en la legitimidad de la organización, demanda y la autonomía del sujeto organizado para la consolidación del proyecto. Y esta implementación e instalación se manifestó por la construcción de organizaciones participativas, deliberativas, democráticas y movilizadoras de un sujeto que existió en la medida que lo individual daba paso a lo colectivo. Y esa condición: la del ser social se mantiene en cada rincón de la Nueva La Habana. Una vez más: los muertos, las organizaciones y las ideas que trataron de hacer desaparecer… aún gozan de buena salud.


(1) Jaime Jiménez, J. Carlos Ávila, José Rodríguez, Luis Espinoza, Waldemar Monsálvez, Alejandro Villalobos. Lista de muertos y desaparecidos entre 1973 – 1975. Todos pobladores de Nueva La Habana.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Élections, piège à cons (Elecciones, trampa para idiotas)

Les dejamos a continuación un articulo del filosofo francés Jean Paul Sartre de 1973, pero que no pierde vigencia. Sobre todo en esta disputa intestina entre quienes acusan de infantilismo a cualquier organización que llame a no votar o abstenerse en estas elecciones. Esta no es un tipo de falacia de autoridad, pero Sartre marcó a toda una generación de jóvenes que inundaron las ciudades más importantes de París desfilando en contra del colonialismo francés, en contra de la guerra de Vietnam o en los hechos del mayo del 68. Como dijera Sartre, el marxismo es la filosofía insuperable de la época y por consecuencia su análisis merece leerse hoy día por toda la izquierda, esperando que no lo tachen de "anticomunista"

En 1789 se estableció el voto restringido: se hacía votar no a los hombres, sino a las propiedades reales y burguesas, que no podían conceder sus sufragios más que a sí mismas. Aunque profundamente injusto, porque se excluía del cuerpo electoral a la mayor parte de la población francesa, el sistema no era absurdo. Los electores votaban aisladamente y en secreto, lo que llevaba a separar a unos de otros y admitir entre sus sufragios sólo relaciones de exterioridad. Pero esos electores eran todos propietarios y por tanto estaban ya aislados por sus propiedades, que se cerraban sobre ellos y oponían las cosas y los hombres en toda su impenetrabilidad material. Las papeletas, cantidades discretas, traducían esa separación de los votantes y al sumar los sufragios se esperaba hacer surgir el interés común del mayor número, es decir su interés de clase. Por la misma época la Constituyente adoptaba la ley Le Chapelier, cuyo propósito declarado era suprimir las corporaciones, pero que además apuntaba a prohibir toda asociación de los trabajadores entre sí y contra sus empleadores. Así, los no poseedores, ciudadanos pasivos que no tenían ningún acceso a la democracia indirecta –es decir, al voto que usaban los ricos para elegir su gobierno–, pedían también todo derecho de agruparse y de ejercer la democracia popular o directa, la única que les convenía, ya que obviamente no se los podía separar por sus bienes.

Cuando, cuatro años más tarde, la convención reemplazó el sufragio restringido por el sufragio universal, no creyó necesario derogar la ley Le Chapelier, de modo que los trabajadores, definitivamente privados de la democracia directa, debieron votar en calidad de propietarios, aunque no poseyeran nada. Las agrupaciones populares, prohibidas pero frecuentes, pasaron a ser ilegales, pese a su legitimidad. A las asambleas elegidas por el sufragio universal se opusieron primero en 1794, después durante la Segunda República en 1848 y por último a poco de proclamarse la Tercera, en 1870, agrupamientos espontáneos pero a veces muy extendidos, a los que se debía llamar precisamente las clases populares o el pueblo. Sobre todo en 1848 pareció oponerse, a una Cámara elegida por el sufragio universal reconquistado, un poder obrero constituido en la calle y en los Talleres Nacionales [ [2]]. El desenlace es conocido: en mayo-junio la legalidad masacra a la legitimidad. Frente a la legítima comuna de París, la muy legal Asamblea de Bordeaux trasladada a Versailles imitó aquel ejemplo. Hacia fines del siglo pasado y comienzos del actual, las cosas parecieron cambiar: se reconoció a los obreros el derecho de huelga y las organizaciones sindicales fueron toleradas. Pero los presidentes del Consejo, jefes de la legalidad, no soportaban las irrupciones intermitentes del poder popular. Clemenceau en particular se destacó por romper huelgas. Todos, obsesionados por el temor de los dos poderes, rechazaban la coexistencia del poder legítimo, nacido aquí o allá de la unidad real de las fuerzas populares, y del poder falsamente único que ellos ejercían y que reposaba, en definitiva, en la infinita dispersión de los votantes. De hecho, hubieran caído en una contradicción que sólo la guerra civil habría podido resolver, porque la función del poder legal era desarmar al poder legítimo.

Al votar mañana, vamos a sustituir una vez más el poder legítimo por el poder legal. Éste, exacto, de una claridad aparentemente perfecta, atomiza a los votantes en nombre del sufragio universal. Aquél es todavía embrionario, difuso, oscuro en sí mismo: por ahora se confunde con el vasto movimiento antijerárquico y libertario que se halla en todas partes pero que aún no está organizado. Todos los electores participan de los grupos más diversos. Pero la urna los espera no como miembros de un grupo sino como ciudadanos. El cuarto oscuro, instalado en una sala de escuela o de municipio, es el símbolo de todas las traiciones que el individuo puede cometer hacia los grupos en los que participa. A cada uno le susurra: “Nadie te ve, no dependes de nadie, vas a decidir en la soledad y después podrás ocultar tu decisión o mentir”. Con esto basta para transformar a todos los electores que entran el cuarto en traidores potenciales. La desconfianza agranda la distancia que los separa.
Si pretendemos luchar contra la atomización, antes que nada debemos tratar de comprenderla.
Los hombres no nacen aislados: surgen en medio de una familia que los hace durante sus primeros años. Después formarán parte de diferentes comunidades socioprofesionales y fundarán su propia familia. Se los atomiza cuando grandes fuerzas sociales –las condiciones de trabajo en el régimen capitalista, la propiedad privada, las instituciones, etcétera– presionan sobre los grupos en los que participan para dividirlos y reducirlos a las pretendidas unidades originales. El ejército, para limitarnos al ejemplo de una institución, nunca considera la persona concreta del recluta, que sólo puede obtenerse sobre la base de su pertenencia a grupos existentes. Sólo ve en él al hombre, es decir, el soldado, entidad abstracta que se define por los deberes y los escasos derechos que representan sus relaciones con el poder militar. Este “soldado” que precisamente el recluta no es pero al cual el servicio militar quiere reducirlo, es otro distinto de sí mismo e idénticamente otro en todos los incorporados de una misma clase. Es esta misma identidad la que los separa, porque sólo representa para cada uno el conjunto preestablecido de sus relaciones con el ejército. Así, durante las horas de entrenamiento, cada uno es otro distinto de sí y, al mismo tiempo, idéntico a todos los Otros que también son otros respecto de sí mismos. No puede tener relaciones reales con sus camaradas mientras todos juntos no se despojen, durante las comidas o por la noche, en la cuadra, de su ser soldado. Con todo, la palabra “atomización”, tan empleada, no da una idea cabal de la situación de las personas dispersadas y alienadas por las instituciones. Aunque se pretende reemplazar sus relaciones concretas con las personas por simples lazos de exterioridad, no es posible reducirlas a la soledad del átomo. No se los puede excluir de toda vida social: el soldado toma el micro, compra el diario, vota. Ello supone que emplea los “colectivos” con los Otros. Simplemente los colectivos se dirigen a él como a un miembro de una serie (la de los compradores de diarios, de los telespectadores, etc.). En su esencia, deviene idéntico a todos los demás miembros y únicamente se diferencia de ellos por su número de orden. Diremos que está serializado. La serialización de la acción reaparece en el campo práctico-inerte, donde la materia se hace mediación entre los hombres en la medida en que los hombres se hacen mediación entre los objetos materiales (cuando un hombre toma el volante de su automóvil ya no es más que un conductor entre otros y, en consecuencia, contribuye a disminuir la velocidad de todos y la suya propia, hecho contrario a lo que deseaba cuando quería poseer él mismo un coche).
Desde ese momento nace en mí el pensamiento serial, que no es mi propio pensamiento sino el del Otro que soy y el de todos los Otros. Hay que llamarlo pensamiento de impotencia, porque lo produzco mientras soy el Otro, enemigo de mí mismo y de los Otros, y mientras llevo a todas partes es Otro conmigo. Pensemos en una empresa donde no se ha producido ninguna huelga desde hace veinte o treinta años, pero donde el poder de compra del obrero disminuye constantemente a causa de la “carestía de la vida”. Cada trabajador comienza a emprender una acción reivindicativa. Pero los veinte años de “paz social” han establecido poco a poco entre los trabajadores relaciones de serialidad. Toda huelga, aunque sea de veinticuatro horas, exigiría un reagrupamiento de los trabajadores. Entonces el pensamiento serial –que separa– resiste tenazmente a las primeras manifestaciones del pensamiento de grupo. Será racista (los inmigrantes no nos acompañarían), misógino (las mujeres no nos entenderían), hostil a las otras categorías sociales (los pequeños comerciantes no nos ayudarían más que los campesinos del interior), desconfiado (mi vecino es Otro, de modo que no puedo saber cómo reaccionaría), etc. Todas estas proposiciones separatistas no representan el pensamiento de los propios obreros sino el de los otros que ellos son y que quieren conservar su estado de identidad y de separación. Si se logra la unidad no quedarán vestigios de esa ideología pesimista. Su única función era justificar el mantenimiento del orden serial y de la impotencia, en parte sufrida, en parte aceptada.
El sufragio universal es una institución, un colectivo que atomiza o serializa a los hombres concretos y se dirige a ellos como entidades abstractas, los ciudadanos, definidos por un conjunto de derechos y de deberes políticos, es decir por su relación con el estado y sus instituciones. El estado los hace ciudadanos dándoles, por ejemplo, el derecho de votar una vez cada cuatro años, con la condición de que reúnan requisitos muy generales –ser franceses, tener más de veintiún años–, que no caracterizan realmente a ninguno de ellos. Desde ese punto de vista, todos los ciudadanos, hayan nacido en Perpignan o en Lille, son absolutamente idénticos, como vimos que eran los soldados en el ejército: sus problemas concretos surgidos en sus familias o en sus reuniones socioprofesionales no interesan. Frente a sus soledades abstractas y a sus separaciones se levantan grupos o partidos que solicitan sus votos. Se les dice que van a delegar su poder a una o varias de esas agrupaciones políticas. En rigor, para “delegar su autoridad” sería preciso que la serie constituida por la institución del voto poseyera por lo menos una parte de ella. Pero esos ciudadanos idénticos y fabricados por la ley, desarmados, separados por la mutua desconfianza, mistificados aunque conscientes de su impotencia, no pueden en ningún caso, mientras siguen en la situación serial, constituir ese grupo soberano del que se nos dice que emana todos los poderes: el Pueblo. Porque, como hemos visto, se les ha otorgado el sufragio universal para atomizarlos e impedirles agruparse entre sí. Sólo los partidos, que son originariamente grupos –por otra parte más o menos serializados y burocratizados– pueden considerarse en posesión de un embrión de poder. En ese sentido, habría que invertir la fórmula clásica, y cuando un partido dice: “¡Elíjanme!” no interpretar que los electores le delegarían su soberanía, sino que los votantes, que rechazan unirse en grupo para acceder a la soberanía, designarían a una o varias comunidades políticas ya constituidas para extender el poder que éstas ya poseen hasta los límites nacionales. Ningún partido podrá representar a la serie de ciudadanos, porque extrae su poder de sí mismo, es decir, de su estructura comunitaria; la serie de impotencia no puede en ningún caso delegarle una parcela de autoridad. Pero, inversamente, el partido, sea cual fuere, usa de su autoridad para actuar sobre la serie, pidiéndole que le dé sus votos; y su autoridad sobre los ciudadanos serializados sólo está limitada por la que tienen todos los otros partidos juntos. En otras palabras, cuando voto, abdico de mi poder –es decir, de la posibilidad que está en cada uno de constituir con todos los otros un grupo soberano que no tiene ninguna necesidad de representantes– y afirmo que nosotros, los votantes, somos siempre otros respecto de nosotros mismos, y que ninguno de nosotros puede en ningún caso abandonar la serialidad por el grupo, sino a través de intermediarios. Sin duda votar es, para el ciudadano serializado, dar su voto a un partido, pero es sobre todo votar por el voto, como dice Kravetz aquí mismo [ [3]], es decir, por la institución política que nos mantiene en estado de impotencia serial. Es lo que se vio en junio de 1968, cuando de Gaulle pidió a la Francia de pie y agrupada que votara, es decir que se postrara y se revolcara en la serialidad. Los grupos no institucionalizados se deshicieron; los electores, idénticos y separados, votaron por la UDR [ [4]], que prometía defenderlos contra la acción de los grupos que ellos mismo integraban hasta hacía unos pocos días. Es lo que ocurre hoy, cuando Séguy pide tres meses de paz social para no inquietar a los electores, aunque en realidad quiere esa paz para que las elecciones sean posibles, lo que no sucedería si quince millones de huelguistas decididos y aleccionados por la experiencia de 1968 se negaran a votar y pasaran a la acción directa. El elector debe permanecer postrado y compenetrarse de su impotencia; en esas condiciones elegirá partidos que ejercerán su propia autoridad y no la del elector. De ese modo, cada uno, encerrado en su derecho de voto como un propietario en su propiedad, elegirá a los que serán sus amos durante cuatro años, sin advertir que ese pretendido derecho de voto no es otra cosa que la prohibición de unirse con los otros para resolver a través de la praxis los verdaderos problemas.
La forma de escrutinio –siempre elegida por los grupos de la Asamblea, nunca por los electores– empeora las cosas. Aunque el sistema proporcional no arrancaba a los votantes de la serialidad, por lo menos utilizaba todos los votos. La Asamblea daba una imagen correcta de la Francia política, es decir, serializada, porque los partidos estaban representados en proporción al número de votos que cada uno de ellos había obtenido. Nuestra votación por lista completa, por el contrario, se inspira en el principio opuesto según el cual, como decía con toda propiedad un periodista, el 49 por ciento es igual a cero. Si en una circunscripción, en la segunda vuelta, los candidatos de la UDR obtienen el 50 por ciento de la oposición caen en la nada: corresponden nada menos que a la mitad de la población que no tiene el derecho de estar representada.
En tal sistema, tomemos a un elector que votó por los comunistas en 1968 y cuyos candidatos no han sido elegidos. Supongamos que va a votar también por el PC en 1973. No dependerá de él que los resultados sean diferentes de los de 1968, porque en ambos casos habrá votado por los mismos candidatos. Para que su voto sea útil, es preciso que cierto número de electores que en 1968 votaron por la mayoría actual, cansados, se desvinculen de ella y deseen votar más a la izquierda. Pero en primer lugar no es tarea de nuestro hombre decidirlos a ello; por otra parte, esos electores pertenecen con seguridad a otro medio y él ni siquiera los conoce. Todo se resolverá en otro lugar y de otro modo: por la propaganda de los partidos, por determinados órganos de prensa. Al elector del PC sólo le cabe votar, eso es todo lo que se le pide: votará pero no participará en las acciones que apuntan a modificar el sentido de su voto. Además, muchos a los que tal vez se podría hacer cambiar de opinión son hostiles a la UDR pero visceralmente anticomunistas: preferirán elegir “reformadores” [ [5]] que se transformarán de ese modo en los árbitros de la situación. No es verosímil que se unan al PS-PC; más bien aportarán su fuerza complementaria a la UDR que, como ellos, quiere conservar el régimen capitalista. El significado objetivo del voto del elector comunista es, pues, la alianza de la UDR con los reformadores. En efecto, ese voto es necesario para que el PC conserve sus sufragios e incluso los aumente, y este aumento es precisamente el que disminuirá el número de los elegidos de la mayoría y los decidirá a arrojarse en los brazos de los reformadores. Si se aceptan las reglas de este juego de tontos, entonces no hay nada que decir. Pero mientras nuestro elector sea él mismo, es decir un hombre concreto, el resultado que habrá obtenido como Otro idéntico no lo satisfará par a nada. Sus intereses de clase y sus determinaciones individuales coincidían para hacerle elegir una mayoría de izquierda. En cambio, habrá contribuido a enviar a la Asamblea una mayoría de derecha y de centro en la que el partido más importante seguirá siendo la UDR. Así, cuando nuestro hombre coloque su boleta en la urna, esa boleta recibirá de las otras una significación distinta que la que él habrá creído darle. Volvemos a hallar aquí la acción serial, tal como la habíamos hallado en el sector práctico-inerte.
Y eso no es todo: como al votar afirmo mi impotencia institucionalizada, la mayoría de turno no tiene el menor recato en cortar, modelar y manipular el cuerpo electoral, dando ventaja a los campos y a las ciudades que “votan bien” a costa de los suburbios y arrabales que “votan mal”. Quiere decir que hasta la misma serialidad del electorado es transformada. Si fuera perfecta, un voto valdría igual a otro. Pero no es nuestro caso: hacen falta ciento veinte mil votos para elegir un diputado comunista y sólo treinta mil para llevar a la Asamblea a un UDR. Un elector de la mayoría vale cuatro electores del PC. En realidad, estos votan contra una supermayoría, es decir contra una mayoría que quiere mantenerse en su lugar a través de otros medios que la simple serialidad de los votos.
¿Por qué razón he de votar? ¿Por qué se me ha convencido de que el único acto político de mi vida consiste en colocar mi sufragio en la urna una vez cada cuatro años? Pero eso es lo contrario de un acto. Al proceder de ese modo lo único que hago es mostrar mi impotencia y obedecer al poder de un partido. Además, dispongo de un voto de valor variables según obedezca a éste o aquél. Por eso la mayoría de la futura Asamblea descansará sobre una coalición y las decisiones que tome serán compromisos que podrán no reflejar de ningún modo los deseos que expresaba mi voto. En 1959 la mayoría votó por Guy Mollet porque pretendía hacer la paz cuanto antes en Argelia. El gobierno socialista que tomó el poder decidió intensificar la guerra. Esto hizo que muchos electores pasaran de la serie –que no sabe nunca por quién ni por qué vota– al grupo de acción clandestina. Es algo que deberían haber hecho mucho antes pero fue precisamente el improbable resultado de sus votos lo que mostró la impotencia del sufragio universal.
En realidad todo es claro si se lo piensa bien y se llega a la conclusión de que la democracia indirecta es una mistificación. Se pretende que la Asamblea elegida es la que refleja mejor la opinión pública. Pero toda la opinión pública es serial. La imbecilidad de los mass media, las declaraciones del gobierno, la manera parcial o trunca con que los diarios reflejan los acontecimientos, todo viene a buscarnos en nuestra soledad serial y nos lastra con ideas de piedra, hechas de lo que pensamos que han de pensar los otros. Seguramente guardamos en nuestra intimidad exigencias y protestas pero al no ser comunicadas y confirmadas por los otros se rompen en nuestro interior y nos dejan “moretones en el alma” y un sentimiento de frustración. Entonces, cuando se nos convoca a votar, tengo –yo-Otro– la cabeza rellena de las ideas petrificadas que la prensa o la TV han ido amontonando en ella, y son esas ideas seriales, y no mis ideas, las que se expresan a través de mi voto. El conjunto de las instituciones de la democracia burguesa me desdobla: estoy yo y todos los Otros que, según me dicen, soy (francés, soldado, trabajador, contribuyente, ciudadano, etc.). Este desdoblamiento nos hace vivir en lo que los psiquiatras llaman una crisis de identidad continua. ¿Quién soy, en definitiva? ¿Otro idéntico a todos los otros y habitado por esos pensamientos de impotencia que nacen doquiera y no son pensados en ningún lugar, o yo mismo? ¿Y quién es el que vota? Ya no me reconozco.
Están también los que votarán, como dicen, “para cambiar de crápulas”. O sea que, para ellos, la prioridad absoluta es provocar la caída de la mayoría UDR. Y reconozco que sería una gran cosa dar por tierra con esos políticos deshonestos. ¿Pero se ha pensado que, para voltearlos, hay que poner en su lugar a otra mayoría que mantiene los mismos principios electorales?
UDR, reformadores y PC-PS son concurrencistas. Estos partidos se sitúan en una franja común que es la representación indirecta, su poder jerárquico y la impotencia de los ciudadanos: en otras palabras, el “sistema burgués”. El hecho de que el PC, que se pretende revolucionario, haya caído, desde la coexistencia pacífica, en la búsqueda burguesa del poder aceptando la institución del sufragio burgués, debería hacer pensar a algunos. Se trata de determinar quién adormecerá mejor a los ciudadanos: la UDR habla de orden, de paz social; el PC quiere hacer olvidar su imagen revolucionaria. Y en estos días lo logra tan bien, con la solícita colaboración de los socialistas, que si llegara a tomar el poder gracias a nuestros votos rechazaría sine die la revolución y se transformaría en el más estable de los partidos electorales. ¿Hay tantas ventajas en cambiar? En cualquier caso se ahogará la revolución en las urnas, lo que no es sorprendente, dado que de todos modos están hechas para eso.
Sin embargo, algunos quieren ser maquiavélicos, usando sus sufragios para obtener un resultado distinto del serial. Quieren enviar –si pueden– una mayoría PC-PS a la nueva Asamblea. Con eso esperan obligar a Pompidou a desenmascararse y disolver la Cámara; de ese modo, obligarnos a la lucha activa, clase contra clase o más bien grupo contra grupo, tal vez a la guerra civil. ¡Qué extraña ocurrencia de serializarnos con el beneplácito del enemigo, para que reaccione violentamente y nos obligue a agruparnos! Es un error. Para maquiavelizar hay que partir de datos precisos y cuyo efecto se pueda prever. No es éste el caso: no se pueden prever con seguridad los resultados de un sufragio serializado. Es previsible que la UDR pierda bancas y que el PS-PC y los reformadores las ganen; el resto no es suficientemente probable como para deducir una táctica. Un solo indicio: el sondeo del IFOP publicado el 4 de diciembre de France-Soir asigna un 45 por ciento al PC-PS, 40 por ciento a la UDR y 15 por ciento a los reformadores. Y esta curiosa comprobación: hay muchos más sufragios por el PC-PS que gente convencida de que esta coalición puede ganar. Habrá pues, considerando todas las incertidumbres de un sondeo, mucha gente que votará por la izquierda con la seguridad de que ésta no obtendrá la mayoría de los sufragios, y muchos para los cuales la eliminación de la UDR es prioritaria pero que no tienen ningún deseo de reemplazarla por la izquierda. En el momento en que escribo, 5 de enero de 1973, estas observaciones dan como probable una mayoría UDR-Reformadores. En ese caso, Pompidou no disolverá la Asamblea, preferirá arreglarse con los reformadores: la mayoría se moderará un poco, habrá menos escándalos, o sea que se las ingeniarán para que sean descubiertos con menor facilidad, J-J S-S [ [6]] y Lecanuet [ [7]] entrarán en el gobierno. Y nada más. El maquiavelismo se volverá así contra los pequeños Maquiavelos [ [8]].
Si desean volver a la democracia directa, la del pueblo en lucha contra el sistema, la de los hombres concretos contra la serialización que los transforma en cosas, ¿por qué no empezar por ahí? Votar, no votar: es lo mismo. Abstenerse es, en efecto, confirmar la nueva mayoría, sea cual fuere. Nada de lo que se haga al respecto tendrá sentido si al mismo tiempo, es decir desde hoy, no se lucha contra el sistema de la democracia indirecta que nos reduce deliberadamente a la impotencia, tratando de organizar, cada uno de acuerdo con sus posibilidades, el amplio movimiento antijerárquico que en todas partes cuestiona las instituciones.

domingo, 21 de octubre de 2012

Democracia Corinthiana, el buen fútbol y el pueblo en la cancha

Hoy, en un día de "super-clásico" en donde los pobres del colo se enfrentan con los pobres de la U de Chile (en las tribunas), queremos hablar de fútbol, de pichangas y luchas; ya no entre las barras. No vamos a estar de sociólogos explicando el origen de la violencia en los estadios porque mal que mal, todos deberíamos tenerla más o menos clarita, sobre todo en un país como Chile, en donde el fútbol es tema de toda la semana. 

Hoy queremos presentar un proyecto visionario, a nuestro conocimiento único en el fútbol mundial. Se trata de la Democracia Corinthiana (para algunos sin la "h"). Es uno de esos derroteros que toma la historia tras la suma de varias circunstancias. Lo queremos destacar hoy, para que veamos que no sólo hay que democratizar ciertos espacios, sino que toda la vida, en todo lo que hagamos tenemos que transformar las relaciones sociales que se dan bajo una óptica de profundo individualismo y poca participación en lo que nos concierne, y precisamente el fútbol, donde al igual que en toda la sociedad, prima lo económico, florecen las sociedades anónimas y sólo decide esa minoría que se enriquece con lo que por antonomasia nos divierte y por tanto debiese pertenecer a todas y todos.   


Hay equipos de fútbol que quedan en la historia por los resultados conseguidos, por los títulos alcanzados. Hay otros que lo hacen por el “vuelo” de su juego. Unos pocos conjugan ambas circunstancias y son los que rompen el molde y ven su nombre tallado en mármol (?). Muchos menos son los casos de equipos que pasan a la leyenda, al menos de modo positivo, sin haber obtenido grandes logros desde lo deportivo.
La Democracia Corintiana es quizá el símbolo máximo de este último grupo de equipos. Jugaba como los dioses, sí, ganó algunos torneos, también, pero no fue eso lo que convirtió al Timao de principios de los 80s en mito. El fenómeno nacido en el popular club paulista tuvo sus líderes, claro, pero nadie puede ser considerado el padre de la criatura. La coincidencia de 5 o 6 personas, con distintas funciones, en un mismo club, al mismo tiempo, y con el marco de un país agobiado por una larga dictadura militar, fue la clave de una verdadera revolución que excedió lo meramente futbolístico.
Esa conjunción de dirigentes y jugadores dispuestos a intentar algo distinto en un mundo tan conservador como el del fútbol, más el apoyo de un entrenador que veía con buenos ojos la movida, fue la que motivó que ese Corinthians 82/83 pasara a la historia.
Los futbolistas, liderados por Sócrates, Zenon, Wladimir y Casagrande comenzaron a interesarse cada vez más en la vida del club. Los directivos, sin abandonar sus obligaciones empezaron a prestar atención no sólo a los reclamos de los deportistas, sino también a sus propuestas. Al principio hubo cierta resistencia en algunos integrantes del plantel, que no veían como la democratización del club y el cambio de los paradigmas eternos en el fútbol podrían redundar en un bien tangible para ellos.
Sin embargo con la fuerza de un aluvión el movimiento fue creciendo. Los jugadores, directivos y cuerpo técnico explicaron claramente las ventajas del sistema que se quería instaurar, y que nadie sería obligado a nada. Todo pasó a ser discutido, todo pasó a ser votado. Cada miembro del plantel tenía un voto, desde el capitán hasta el último de los suplentes. Pero no sólo los futbolistas podían votar, también podían hacer los integrantes del cuerpo técnico, los utileros y los choferes. Además, cualquiera podía proponer, no sólo era cuestión de decir sí o no a lo que pensara una elite iluminada. Los cuatro jugadores más representativos del plantel participaban de las reuniones de comisión directiva.
Todo pasó a ser materia de elección. Que se comía; si el micro que llevaba a la delegación paraba para descansar, ir al baño o comer algo; que día viajar para cada partido como visitante; si se concentraba o no, y en su caso dónde y desde cuándo, todo se votaba; en qué lugar se iban a hospedar. Qué futbolistas llegarían y quienes se irían. Los jugadores también discutían con el técnico sobre la táctica para cada partido, pero sólo lo hacían sobre el esquema y el juego en sí, nunca sobre quien debía jugar o no. 
Con el tiempo si bien siguieron debatiéndose esas cuestiones fue abriéndose la cuestión a temas más trascendentales. La concentración antes de los partidos fue una de ellas. La idea original era suprimirlas directamente, Sócrates incluso habló públicamente en contra de las mismas. Preguntado años después sobre la necesidad de las mismas O Doutor fue bastante  claro en su opinión, la misma que tenía en sus años de jugador:
Sólo sirve para masturbarse… En verdad sólo sirve para tener custodiado a un tipo. Yo siempre pensé lo contrario: ¿dónde comes mejor, en tu casa o en un hotel?. Y cuando estás preso, ¿con qué sueñas?. Con la libertad. Si tu estás preso para jugar, sólo sueñas con el fin del partido, no con el partido. Cuando no estás preso, el tesón está en el partido. Tu estás preso allí por 24, a veces 48 horas, y estás podrido, no quierres saber nada con el partido, quieres que termine para poder tomártelas. Gran parte del comportamiento en el fútbol tiene que ver con eso. Quédate preso todo el tiempo, y cuando sales haces todas las bestialidades en media hora… Quieres tener a todas las mujeres, quieres tomar todo aquello a lo que tienes derecho, y todo en media hora. Entonces, la concentración no sirve para nada, solamente para que los jugadores permanezcan, aniñados, empequeñecidos, continúen sin pensar
De todos modos, la concentración no fue abolida. Los jugadores decidieron que sería optativa. Algunos futbolistas preferían concentrar, porque podían estar más tranquilos, otros preferían hacerlo antes de determinados partidos.
Tal vez el punto máximo del autogobierno de los jugadores del Corinthians fue la designación de Zé María, ex compañero de ellos, como entrenador luego de la ida de Travaglini al Sao Paulo. Dicho así parece poca cosa, pero es un hecho increíble, tanto para esa época, como para estos tiempos. ¡Los jugadores elegían al técnico!. El ciclo de Zé María no fue demasiado exitoso, y los futbolistas eligieron también a su reemplazante.
Pero quizá el objetivo (futbolístico) al que los jugadores aspiraban no haya sido ese –de hecho Sócrates minimizó la cuestión de la elección del DT, diciendo que tenía una importancia más simbólica que real-. El máximo norte que se pusieron los futbolistas fue la abolición del concepto de pase.
Wladimir lo explicó años después con estas palabras
Yo siempre estuve a favor de la extinción del pase. En aquella época discutíamos mucho eso. Sócrates se preocupaba mucho con los menos favorecidos, los jugadores que no tenían nombre, los que no tenían una trayectoria importante que los sustentara. Nada es más soberano que la libertad de ir y venir. Nosotros (los futbolistas) éramos los únicos trabajadores que no teníamos la libertad de ir y venir. Yo estaba insatisfecho en el club, los chicos me apoyaban. Un club me quería, otro club me quería, pero nada. Existía un pase, un vínculo, un grillete que sólo se quebraba con la buena voluntad de un dirigente. En nuestra época para quedar libre tenías que tener 10 años en el club y 32 años de edad
La iniciativa no prosperó en el momento, pero años más tarde se modificó la reglamentación atinente a los pases de los jugadores.
Muchos de los futbolistas comenzaron a participar también en la vida política del club. Algunos, fueron incluso candidatos al Concejo Deliberativo del Corinthians. Wladimir aceptó postularse cuando se enteró que Vicente Matheus iría por la oposición. Declaró, el jugador, que había que acabar con los preconceptos, que los jugadores no debían pensar sólo en lo que pasaba dentro de la cancha. No sólo algunos jugadores se metieron en la política interna de la institución, también lo hizo una de las “torcidas organizadas” más grande de Brasil, Gavioes da Fiel, un grupo que además de ser uno de los sectores de la hinchada corinthiana es una scola do samba con varios títulos en su haber.
El día de las elecciones había un partido en Río de Janeiro. Los jugadores más politizados querían estar en el club, hacer boca de urna, torcer algún voto, y viajar para llegar justo antes del comienzo del partido. Ganaron los otros, los amargos, que votaron por viajar el día anterior. 1 voto fue la diferencia, pero la mayoría había decidido, por más que del otro lado estuviesen Sócrates y compañía.
Hasta este momento el relato justifica por sí mismo el nacimiento y la vigencia de la leyenda, pero la Democracia Corinthiana fue más que una experiencia futbolística.

La Democracia Corinthiana y la política brasileña
Desde 1964 Brasil vivía bajo un régimen militar. A inicios de los años 80 comenzaba a hablarse de una salida a la democracia, pero aún estaba todo muy verde.
En 1983, el senador Teotônio Vilela, lanzó públicamente por el canal Bandeirantes la propuesta de “Diretas já”. Rápidamente por todo el país comenzaron a llevarse a cabo manifestaciones multitudinarias a favor de la moción. El plantel del Corinthians se sumó a la movida también en seguida, al igual que intelectuales, artistas, sindicalistas y políticos. Tras el lema se buscaba la vuelta de las elecciones directas, sin Colegio Electoral, es decir que se respetara sin restricciones la voluntad del pueblo.
La expresión “Democracia Corintiana” ya era corriente. La había acuñado uno de los mayores publicistas brasileños, Washington Olivetto, después de escuchársela mencionada al pasar al periodista Juca Kfouri. Olivetto se sumó al movimiento, y aprovechando que desde principio de la década se permitían en las camisetas de los equipos brasileños las inscripciones, propuso –y se le aceptaron- dos leyendas para las del Corinthians, todo antes del lanzamiento del Diretas Já. Una rezaba “Democracia Corintiana”, la otra “Día 15 Vote”, en alusión a las elecciones para gobernador de San Pablo. Rápidamente los militares obligaron a quitar los mensajes, diciendo que la autorización era sólo para publicidades, y en ningún caso para fines políticos.
Los jugadores de todos modos se las ingeniaron para apoyar la campaña de Diretas Já aún dentro del campo de juego. Comenzaron a salir con banderas con esa inscripción y Sócrates a usar una vincha que tenía esa leyenda. Años después, en el Mundial de México 86 FIFA sancionó al Doutor por usar vinchas que decían “PAZ” o “Reagan Asesino”.
El Timao había ganado el Paulista 1982 y también se llevaría el de 1983. En la final de ese torneo, ante Sao Paulo, los jugadores salieron al campo con un lienzo que haría historia Ganar o Perder, pero siempre con Democracia. Ganaron.

Los futbolistas comenzaron a hacer campaña abiertamente por las Diretas Já. Sócrates comenzó a manifestar que si perdía la propuesta Dante de Oliveira –que propugnaba la reforma constitucional para permitir las elecciones directas- se iría del país. Los jugadores aparecían en actos, se juntaban con sindicalistas y artistas. Rita Lee salía al escenario con la camiseta del Corinthians. Un joven Lula aparecía en las fotos con los astros del futebol. También Adilson Monteiro Alves aparecía en los escenarios en los actos.
La campaña por las Directas fue el punto máximo del compromiso político de la Democracia Corintiana. Así lo entendió el propio Casagrande:
El ápice de la Democracia Corintiana fue estar en los estrados en las Diretas, discutiendo con un millón de personas en la Praça de Sé: (uno de los puntos más importantes de San Pablo, km cero de las rutas provinciales) sobre la democracia del país. Luchando para una elección directa para el Presidente de la República. Eramos cuatro jugadores de fútbol en el estrado, del mismo equipo y del mismo proceso, la Democracia Corintiana… Fue el punto máximo, y el inicio del fin
Asimismo Sócrates años después recordaba como se comprometieron no sólo con la campaña de las Diretas Já, sino también con las cuestiones estaduales, como por ejemplo el apoyo a la primera candidatura a gobernador de Lula. De todos modos la Democracia Corintiana ya no era vista como un fenómeno simpático por todos los medios. Algunos comenzaron a criticar abiertamente a los jugadores, diciendo que se ocupaban de cosas que no eran de su incumbencia. Los trataban de poco profesionales y poco menos que de vendedores de espejitos de colores.
El 16 de abril de 1984 más de un millón de personas marcharon por las calles paulistas en apoyo a las Diretas. Sócrates fue uno de ellos, y volvió a advertir “Si el Congreso Nacional no aprueba la enmienda de las elecciones directas, me voy del país“. El 25 de abril la propuesta Dante de Oliveira perdió en el Congreso. En realidad ganó por amplio margen, pero no llegó a la mayoría necesaria para enmendar la Constitución. Las elecciones presidenciales de la vuelta a la democracia brasileña serían indirectas. Sócrates cumplió su promesa y al poco tiempo, y después de 297 partidos con 172 goles con la camiseta blanca, se fue a jugar a Italia, a la Fiorentina. También se fue, en medio de cierto escándalo, Casagrande, a préstamo a Sao Paulo. Zenon y Wladimir siguieron un tiempo más, pero en 1985 ambos dejaron al Timao.
También dejó el club en 1985 el presidente de los años de la Democracia Corintiana, Waldemar Pires, que no quiso presentarse a una reelección ni forzar los estatutos para perpetuarse en el poder. El candidato oficialista era Adilson Monteiro Alves, pero algo ya se había roto. El sociólogo revolucionario se había aburguesado, ya no consultaba a los jugadores, y hacía y deshacía a su antojo. El oficialismo estaba quebrado y Vicente Matheus, zorro viejo, aprovecharía la volada. Sabedor de que no sería bien recibida su candidatura apoyó a un candidato que no le haría sombra ni le discutiría, Roberto Pasqua, que apañado por ciertos artilugios del estatuto ganó las elecciones vetando la participación de varios consejeros que adherían a Monteiro Alves. Dos años más tarde Vicente Matheus volvería a ser presidente del Sport Club Corinthians Paulista. En 1991 lo reemplazaría en el cargo su esposa, Marlene.

Como podemos ver todo puede pasar porque son cosas del furbol